En Tucumán un grupo de trabajadores hace llegar su malestar a nuestra redacción. Su historia no es indiferente a la realidad que se vive en la provincia donde todavía existen inequidades estructurales en relación con el trabajo y ahora también en salud.

La historia de este joven trabajador es la de miles que trabajan de manera precaria en rubros como la construcción, en el reparto de productos y en un sinfín de rubros que ante las nuevas disposiciones que tomó el Ministerio de Salud de la provincia se ven obligados a recibir descuentos, a poner en riesgo su vida y la de terceros.

Y es que la realidad de este trabajador es la misma de cientos en la provincia. Sus empresas empleadoras no están dispuestas a pagar por los test, saber si contrajeron o no coronavirus es un derecho que estaría siendo vulnerado con esta medida. Si bien se considera que toda persona que tenga síntomas tiene el virus, los empleadores no reconocen a la medida como tal y efectúan descuentos en los jornales de los trabajadores.

En promedio realizarse un test para saber si sos positivo para covid ronda los $5000, suma que un trabajador que percibe mensualmente $25 mil no puede darse el lujo de gastar. ¿Ignora el Estado que cientos de tucumanos viven bajo condiciones paupérrimas? ¿Qué los salarios mensuales de estos trabajadores rondan los 20 a 30 mil pesos mensuales? Hasta el momento tampoco se han planteado las excepciones, muy importantes en casos como estos donde el Estado ya falló protegiendo a un trabajador.