En el marco de la decisión tomada por parte de la Ciudad de Buenos Aires de hacer obligatoria las pasantías en el último año de la escuela secundaria en ese distrito, especialistas en educación señalan la importancia que implica esta medida. Análisis de este tipo tienen lugar en momentos en los que se discute la posibilidad de implementarlas en todo el país, incluido Tucumán.

El mundo cambia, y cada vez lo hace más rápido. Sin embargo las carreras, todas ellas, están pensadas para un mundo más estable, en donde ordenábamos por número de CUIT a mano, con traje verde cruzado, en un sótano caluroso. En ese sentido, está claro que las carreras son, hoy, demasiado largas y compartimentalizadas.

En ese sentido, forzamos a los humanos a elegir en el peor momento de su vida: ¡a los 17 años! Es absurdo. Pero es lo que es. Entonces, lo único que nos queda es ayudar a esos adolescentes a elegir y, sobre todo, reducir el costo del garantizado “fracaso”: es una etapa de experimentación en donde los estudios y el trabajo, entre tantas otras cosas, tienen que ser probadas en carne propia.

Y las pasantías son parte de esta experimentación: el fracaso tiene un costo muy bajo, el aprendizaje potencial es enorme. Hay dos tipos de adultos, los que hicieron la carrera que los demás querían y los felices y exitosos. En conclusión, en la formación de personas no hay atajos. Fracasemos rápido, pero hagámoslo aprendiendo.