El Niño alcanzó temperaturas récord en el Pacífico y aumenta el riesgo de inundaciones y sequías
El fenómeno climático El Niño registró un fuerte aumento de intensidad y podría convertirse en uno de los episodios más importantes desde que comenzaron las observaciones meteorológicas. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus, perteneciente a la Unión Europea, informó que la temperatura del océano Pacífico alcanzó valores históricos durante septiembre de 2026. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno podría intensificarse hasta diciembre y modificar las precipitaciones en distintas regiones, con mayores riesgos de inundaciones, sequías y temperaturas extremas.
La región conocida como Niño 3.4, utilizada para monitorear las condiciones del Pacífico ecuatorial, alcanzó una temperatura media de 29,7 °C durante septiembre. Según Copernicus, el registro superó los máximos observados durante los grandes episodios de El Niño de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Sin embargo, el organismo aclaró que el calentamiento global también influye sobre la temperatura oceánica, por lo que este récord no demuestra por sí solo que se trate del fenómeno más intenso de la historia.
Qué anticipan los pronósticos para El Niño
La OMM estima que las temperaturas del Pacífico ecuatorial podrían alcanzar una anomalía media de 3,7 °C por encima de los valores habituales durante el trimestre comprendido entre octubre y diciembre de 2026. El organismo considera que existe una probabilidad cercana al 100% de que las condiciones de El Niño persistan hasta febrero de 2027. Sus proyecciones también indican que el fenómeno podría ubicarse entre los más intensos registrados desde 1950.
Los cambios en las precipitaciones podrían afectar de manera diferente a cada región. Las previsiones internacionales señalan mayores probabilidades de lluvias superiores a lo normal en el sudeste de América del Sur, el Cuerno de África y algunas zonas de América del Norte y Asia. En cambio, partes de América Central, el Caribe, el noroeste sudamericano y el Pacífico occidental podrían experimentar condiciones más secas.
En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) también confirmó la presencia de condiciones de El Niño de intensidad fuerte o muy fuerte. El organismo señaló que el calentamiento del Pacífico ecuatorial se mantiene acompañado por cambios en los vientos y la circulación atmosférica. No obstante, los pronósticos estacionales permiten estimar tendencias generales de precipitación y temperatura, pero no determinar con precisión cuándo ocurrirán inundaciones o sequías en una localidad.
Por qué El Niño modifica las lluvias y las temperaturas
El Niño forma parte de un ciclo climático natural caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental. Este proceso modifica la circulación de los vientos, la presión atmosférica y la distribución de las lluvias en distintas partes del planeta. Sus efectos pueden extenderse durante varios meses y afectar la producción agrícola, la disponibilidad de agua y las condiciones meteorológicas de numerosas regiones.
La intensificación del fenómeno también coincide con temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas. Copernicus informó que la temperatura media de la superficie marina mundial, excluidas las regiones polares, alcanzó 21,05 °C en septiembre de 2026, el valor más alto registrado para ese mes. El organismo también identificó a septiembre como el segundo más cálido a escala mundial, con una temperatura media del aire de 16,27 °C, equivalente a 1,63 °C por encima de los niveles preindustriales.
La OMM advirtió que los efectos de El Niño podrían prolongarse durante 2027, incluso después de que comience a disminuir su intensidad. El organismo recomendó fortalecer los sistemas de alerta temprana y utilizar los pronósticos nacionales para anticipar posibles impactos sobre la población y las actividades productivas. También aclaró que las tendencias globales deben complementarse con información meteorológica local, debido a que la evolución de las precipitaciones depende de múltiples factores atmosféricos.
