La NASA financiará 12 estudios para producir alimentos y proteger a los astronautas en futuras misiones
La NASA destinará más de US$7 millones a 12 investigaciones destinadas a resolver dos desafíos centrales de las misiones espaciales prolongadas: producir alimentos fuera de la Tierra y reducir los riesgos para la salud humana. La mitad de los proyectos estudiará plantas, microorganismos y sistemas de cultivo que podrían utilizarse en viajes a la Luna o Marte. Los otros seis analizarán cómo la radiación, la microgravedad, el polvo lunar y otras condiciones extremas afectan al organismo.
Las subvenciones se distribuirán entre los años fiscales 2026 y 2030 y alcanzarán a equipos de diez instituciones estadounidenses. Nueve de los investigadores seleccionados recibirán por primera vez fondos del Programa de Biología Espacial de la agencia. El objetivo común es desarrollar conocimientos que permitan sostener tripulaciones durante períodos cada vez más largos lejos de la Tierra.
Cultivos preparados para crecer fuera de la Tierra
Cuatro de las investigaciones agrícolas estarán centradas directamente en especies comestibles. Los científicos estudiarán cómo se modifican el crecimiento de las plantas y sus relaciones con microorganismos cuando deben desarrollarse bajo condiciones espaciales o en materiales similares al regolito lunar. También se evaluarán sistemas hidropónicos, algas y cultivos capaces de resistir situaciones ambientales extremas.
Entre las líneas seleccionadas aparecen estudios sobre rotaciones de leguminosas, variedades de tomate enano y las llamadas plantas de resurrección, conocidas por sobrevivir a sequías intensas. Otros equipos buscarán identificar microorganismos capaces de mantenerse en ambientes con elevada radiación o utilizar herramientas genéticas para mejorar la resistencia de determinadas algas. La intención es aprovechar esos organismos tanto para producir alimentos como para integrarlos a futuros sistemas de soporte vital.
Radiación, microgravedad y polvo lunar
El segundo grupo de investigaciones estará dedicado a los efectos que los vuelos espaciales pueden provocar sobre el cuerpo humano. Uno de los proyectos examinará cómo el polvo lunar puede afectar los pulmones y desencadenar respuestas inflamatorias, mientras otros estudiarán las consecuencias de la radiación y la microgravedad sobre células, órganos y procesos asociados con el envejecimiento. También se buscarán señales tempranas que permitan detectar problemas antes de que comprometan la salud de una tripulación.
Los científicos analizarán posibles cambios en la actividad de los genes, las proteínas, la columna vertebral y la relación entre el cerebro y el corazón. Algunas investigaciones probarán además si medicamentos ya existentes podrían reutilizarse para reducir determinados efectos de los vuelos espaciales. Otro de los proyectos estudiará cómo concentraciones elevadas de dióxido de carbono pueden combinarse con la radiación y el aislamiento para acelerar procesos biológicos asociados con el envejecimiento.
Las investigaciones forman parte del trabajo de la División de Ciencias Biológicas y Físicas de la NASA, que utiliza el entorno espacial como laboratorio para estudiar fenómenos difíciles de reproducir completamente en la Tierra. Sus resultados podrían ayudar a diseñar sistemas de cultivo más eficientes y estrategias de protección médica para futuras misiones tripuladas. También podrían generar conocimientos aplicables a problemas de agricultura, biología y salud fuera del ámbito espacial.
