La actividad industrial habría registrado una baja interanual del 1,8% en junio, de acuerdo con una estimación de la Unión Industrial Argentina (UIA). En la comparación desestacionalizada, el nivel de producción se mantuvo casi sin cambios frente a mayo, con una caída del 0,2%. El dato reforzó la dificultad de la industria para consolidar una recuperación sostenida.

El Centro de Estudios de la entidad describió un escenario heterogéneo, con mejoras puntuales en algunas ramas y retrocesos en otras. El informe advirtió que varios segmentos todavía se encuentran lejos de los niveles de producción alcanzados en 2022. La construcción, la metalurgia y la industria automotriz continuaron entre las actividades con mayores dificultades.

Construcción, acero y automotrices mostraron retrocesos

Los despachos de cemento disminuyeron 2,7% mensual, mientras el Índice Construya retrocedió 2%. Ambos indicadores permanecieron 24% y 30% por debajo de los niveles de 2022, respectivamente. La producción metalmecánica bajó 0,3% y la de acero cayó 4,6%.

La fabricación de vehículos se mantuvo prácticamente estable frente a mayo, con una mejora del 0,2%. Sin embargo, el volumen producido quedó 18% por debajo del registrado un año antes. En alimentos y bebidas, crecieron la elaboración de bebidas y carnes, mientras retrocedieron la producción láctea y la molienda de oleaginosas.

Algunos indicadores mostraron señales favorables. La demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales aumentó 1,4% mensual y se observaron subas en casi todos los sectores, con excepción de productos metálicos y construcción. También crecieron los patentamientos de maquinaria industrial, las exportaciones hacia Brasil y la liquidación de divisas del complejo agroindustrial.

Los informes privados reflejaron resultados dispares

El índice elaborado por Orlando J. Ferreres registró en junio una mejora interanual del 1,4%, aunque el primer semestre cerró con una caída acumulada del 2,2%. En la comparación desestacionalizada, la producción retrocedió 0,3% frente a mayo. La consultora describió una dinámica de «serrucho», con alternancia de meses positivos y negativos desde noviembre.

El desempeño interanual positivo estuvo sostenido por las refinerías y la producción de metales básicos. La firma proyectó una evolución más favorable durante la segunda mitad del año, aunque advirtió que las diferencias entre sectores podrían continuar. La falta de una tendencia uniforme siguió siendo uno de los principales rasgos del panorama manufacturero.

La Fundación FIEL calculó que la actividad industrial de junio se mantuvo en el mismo nivel que un año antes. El primer semestre acumuló una caída del 0,7%, mientras la serie desestacionalizada volvió a mostrar un retroceso mensual. La entidad señaló que algunas plantas enfrentaron interrupciones en el suministro de gas y otras redujeron su producción por el costo del combustible.

La industria automotriz volvió a registrar la mayor contracción dentro del relevamiento de FIEL, mientras la elaboración de alimentos alcanzó un máximo para un mes de junio. La refinación de petróleo fue el principal factor que permitió moderar la caída general durante el semestre. Los datos privados coincidieron en que la actividad continuó sin una recuperación firme y con comportamientos muy diferentes entre las distintas ramas.