Detectaron microplásticos en las arterias de pacientes que sufrieron infartos
Una investigación publicada en el European Heart Journal detectó micro y nanoplásticos en la sangre de las arterias coronarias del 84,2% de los pacientes que habían sufrido un infarto agudo. El trabajo incluyó a 61 personas distribuidas en tres grupos según su estado cardiovascular. Los autores señalaron que estas partículas podrían constituir un «factor emergente de enfermedades cardiovasculares», aunque aclararon que los resultados no demuestran que hayan provocado los episodios.
El primer grupo estuvo integrado por 19 pacientes con infarto agudo, el segundo por 20 personas con síndrome coronario agudo y el tercero por 22 participantes sin enfermedades ni deficiencias coronarias. Las partículas aparecieron en el 84,2% del primer conjunto, en el 40% del segundo y en el 31% del tercero. El material encontrado con mayor frecuencia fue el polietileno, utilizado en envases, elementos médicos, materiales de construcción y numerosos productos industriales.
Qué alcance tiene el hallazgo
La investigación fue encabezada por Pasquale Paolisso y Lucia Scisciola, de la Universidad de Campania «Luigi Vanvitelli», junto con especialistas de distintas instituciones italianas. El equipo comparó la presencia de plásticos entre pacientes con diferentes cuadros coronarios y evitó atribuirles una responsabilidad directa en el desarrollo de los infartos. Los resultados muestran una asociación, pero todavía no permiten determinar cuánto podría influir la exposición en el riesgo cardiovascular.
Iñaki Álvarez Amuchástegui, cardiólogo del Hospital Británico y miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología, explicó que los micro y nanoplásticos provocaron inflamación, estrés oxidativo, disfunción endotelial y alteraciones inmunológicas en modelos animales y celulares. En seres humanos, la evidencia disponible continúa siendo principalmente observacional. «Podemos establecer asociación, pero no causalidad», sostuvo el especialista. También advirtió que factores como el tabaquismo o la contaminación ambiental podrían haber influido en las diferencias entre los grupos.
La presencia de partículas en las arterias tampoco implica que produzcan automáticamente una enfermedad. El propio estudio reconoce la posibilidad de que existan variables de confusión y plantea la necesidad de ampliar las investigaciones. El hallazgo se suma a una línea científica que busca establecer si la contaminación plástica puede actuar como un factor ambiental adicional para la salud cardiovascular.
Cómo llegan los microplásticos al organismo
Entre 2020 y 2025, distintas investigaciones detectaron micro y nanoplásticos en la sangre, los pulmones, el hígado, el cerebro, la placenta, la leche materna, los testículos y el tejido cardíaco. Su ingreso al cuerpo ocurre principalmente mediante los alimentos, el agua y la inhalación, aunque algunos compuestos también pueden atravesar la piel. Las partículas más pequeñas pueden incorporarse al torrente sanguíneo y alcanzar diferentes órganos.
Estos materiales se originan, en gran medida, por la degradación de botellas, empaques, envases y otros residuos expuestos al viento, el agua y la radiación solar. Con el tiempo, los objetos se fragmentan en piezas cada vez más pequeñas que se dispersan en el ambiente. Salud Sin Daño y la Red de Hospitales Verdes y Saludables señalaron que su presencia en el cuerpo humano ya fue documentada en numerosas investigaciones científicas.
La exposición al plástico en la Argentina
Un informe citado por esas organizaciones estimó que cada persona puede ingerir entre 52.000 y 142.000 partículas al año mediante alimentos y bebidas. Entre las fuentes más frecuentes aparecen el agua de red y embotellada, los mariscos, la sal, la miel, la cerveza y los productos ultraprocesados. La Organización Mundial de la Salud documentó la presencia de microplásticos en el agua potable de distintas regiones, aunque todavía no se determinó qué nivel de exposición puede resultar perjudicial.
La Argentina figura como el tercer país con mayor cantidad de basurales de América Latina, concentrados principalmente en el centro y el noreste del territorio. Varios se encuentran cerca de cursos de agua capaces de transportar los residuos hasta el mar. Una investigación publicada en Science estimó que más de 1.000 ríos trasladan alrededor del 80% del plástico que llega a los océanos y calculó que el país vertió 4.137 toneladas durante 2019.
Según un reporte de Gaia y Free from Plastics, cada argentino utiliza un promedio de 42,7 kilogramos de plástico por año. Jaquelin Tapia, gerente técnica de Salud Sin Daño en América Latina, consideró que las políticas regionales todavía abordan el problema principalmente desde la gestión de residuos y prestan menor atención a sus posibles efectos sanitarios. La especialista también advirtió sobre la falta de información acerca de las sustancias químicas empleadas en la fabricación y reclamó que la salud ocupe un lugar central en las discusiones del Tratado Global de Plásticos.
