Locales abiertos 24 horas: cómo la experiencia online empieza a cambiar las compras en la calle
El crecimiento del comercio electrónico empezó a modificar también el funcionamiento de los locales físicos. Cada vez más consumidores argentinos se acostumbraron a comprar rápido, sin esperar atención personalizada y en cualquier momento del día. Esa lógica, propia de las tiendas online, ya impacta en supermercados, estaciones de servicio, heladerías y nuevos formatos automatizados.
Según el estudio anual de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el ecommerce registró en 2025 un crecimiento de facturación del 55% respecto de 2024, por encima de la inflación interanual del 31,5%. La tendencia siguió en alza durante 2026, mientras que el consumo en locales físicos mostró señales de retroceso.
Para Javier Díaz Caballero, gerente de Comunicación Institucional de Grido, el consumidor argentino atravesó un cambio de hábitos. «El consumidor que compra online aprendió que puede hacerlo solo, a cualquier hora, sin fricción y sin depender de que haya alguien para atenderlo», señaló. Esa experiencia, explicó, generó una nueva expectativa cuando el cliente entra a un comercio físico.
De las estaciones de servicio al supermercado
Las estaciones de servicio fueron uno de los formatos pioneros en operar durante las 24 horas. Con el tiempo, dejaron de funcionar solo como puntos de carga de combustible y pasaron a consolidarse como espacios gastronómicos y de conveniencia.
Mauro Gil, gerente ejecutivo de red propia y tiendas de conveniencia Spot! de Axion Energy, sostuvo que el modelo se alejó del despacho tradicional de combustible. Según indicó, el 66% de los clientes de Spot! son personas que no cargaron nafta en la estación. Además, las tiendas de conveniencia pasaron de representar el 8% al 30% del margen total de una estación de servicio.
En esa misma línea, Carrefour Argentina anunció que planea sumar más supermercados con atención las 24 horas. La cadena ya había iniciado esa transformación en 2019, con 26 tiendas ubicadas en centros urbanos del país.
Francisco Zoroza, director de Asuntos Corporativos de Carrefour Argentina, explicó que la ampliación horaria permite aumentar los tickets vendidos alrededor de un 15%, optimizar recursos y mejorar la reposición de góndolas. «El mundo físico está absorbiendo lo mejor del mundo online, como lo es la disponibilidad permanente», afirmó.
Autoservicio y compras sin intermediarios
Otro cambio que llegó desde el mundo digital es la búsqueda de autonomía. El cliente quiere elegir, pagar y retirarse sin esperar la atención de un vendedor. Esa lógica impulsa los formatos automatizados, especialmente en zonas de alto movimiento urbano.
Según Díaz Caballero, estos modelos apuntan a un perfil de consumidor que busca agilidad, autonomía y compra por impulso. Por eso funcionan mejor en grandes ciudades, zonas universitarias, corredores con actividad nocturna y lugares donde el «abierto las 24 horas» ya se convirtió en una demanda básica.
Uno de los casos que empezó a crecer en el país es el de Mandale Pizza, una empresa del gastronómico cordobés Brian Andrés Duarte. La marca instaló máquinas expendedoras capaces de entregar pizzas calientes recién horneadas durante todo el día.
El sistema permite elegir la variedad, pagar en efectivo o mediante QR y retirar la pizza lista en pocos minutos. Según Duarte, detrás del proceso hay una estructura que incluye elaboración, logística, reposición, mantenimiento, monitoreo remoto y adaptación de medios de pago al mercado argentino.
Las máquinas de Mandale Pizza ya funcionan en la provincia de Córdoba, en puntos como el aeropuerto internacional, supermercados Rufino y Villa Allende Shopping. Los precios se ubican entre $12.000 y $14.000, según la variedad, y cada máquina vende en promedio unas 600 pizzas por mes.
Kioscos automáticos y franquicias
Otro ejemplo es el de Santiago Colella, un emprendedor argentino de 22 años que importa máquinas expendedoras y abrió un local automatizado en Balcarce. El comercio funciona las 24 horas y vende bebidas, comidas rápidas, sándwiches, alfajores, galletitas, yerba, golosinas y snacks.
«Ofrecemos la misma variedad de productos que un kiosco tradicional, pero con un proceso mucho más rápido, precios que no fluctúan en horarios nocturnos, disponibilidad las 24 horas, una experiencia agradable y precios accesibles», explicó.
El local cuenta con cuatro máquinas y permite monitorear pagos, reembolsos y stock de manera remota. En su primer mes, el emprendimiento facturó $32 millones. Entre los productos más vendidos se destacaron los alfajores y las hamburguesas, con picos de cerca de 100 unidades diarias de jueves a domingo.
Colella ya proyecta abrir un segundo local en Balcarce, en una zona de bares, boliches y restaurantes. Luego, apunta a expandir el modelo mediante franquicias.
El comercio físico busca parecerse al online
Las empresas coinciden en que el futuro del comercio físico estará marcado por una mayor integración con la experiencia digital. En Grido, por ejemplo, trabajan en modelos pensados para el cliente del 2030, con foco en la Generación Z, locales más inteligentes y formatos de franquicia adaptados a cada ubicación.
Carrefour, por su parte, prevé nuevas ampliaciones horarias en hipermercados seleccionados. La compañía apunta a responder a un consumidor que demanda más comodidad, simplicidad y tecnología en la experiencia de compra.
La tendencia muestra que la tienda física ya no compite solo por precio o cercanía. También debe ofrecer disponibilidad, rapidez y autonomía. En otras palabras, parecerse cada vez más a lo que el consumidor aprendió a esperar del mundo online.
