El presidente Javier Milei publicó una columna de opinión en el diario británico Financial Times, donde defendió la creación de un marco jurídico para el desarrollo de la inteligencia artificial sin regulación previa. El texto también fue firmado por el ministro de Desregulación y Reforma del Estado, Federico Sturzenegger, y apunta a respaldar el proyecto que el Gobierno envió al Congreso para modificar la ley de Sociedades. La iniciativa ya ingresó al Senado y forma parte de la agenda oficial para atraer inversiones tecnológicas.

En el artículo, Milei planteó que la inteligencia artificial necesita un régimen legal capaz de acompañar su expansión sin frenar la innovación. Para sostener esa idea, comparó el momento actual con la creación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en 1602 y con el papel que tuvo la responsabilidad limitada en el desarrollo del capitalismo moderno. Según el Presidente, la Argentina podría ocupar un lugar relevante si ofrece reglas flexibles para empresas, agentes autónomos y estructuras digitales.

Los tres ejes del proyecto

El proyecto impulsado por el Gobierno se apoya en tres puntos principales. El primero es mantener el desarrollo de la inteligencia artificial sin regulación previa, bajo el argumento de que una intervención temprana podría afectar una tecnología todavía en expansión. En la columna, Milei defendió la necesidad de evitar «la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida».

El segundo eje es la creación de una nueva figura dentro del derecho societario argentino: la corporación no humana. Se trataría de entidades operadas por agentes de inteligencia artificial o robots, con personalidad jurídica plena y responsabilidad limitada. Los accionistas humanos podrían participar, aunque no serían un requisito obligatorio para su funcionamiento.

El tercer punto apunta a ofrecer un entorno fiscal competitivo para este tipo de estructuras. La propuesta contempla una baja tasa de impuesto corporativo y libertad para elegir la ley de gobierno corporativo aplicable. Con ese esquema, el Gobierno busca presentar a la Argentina como una sede atractiva para compañías tecnológicas, desarrolladores y proyectos vinculados con inteligencia artificial.

Las DAO y la nueva agenda tecnológica

La reforma fue elaborada por el Ministerio de Desregulación, el Ministerio de Justicia y la Secretaría Legal y Técnica. Además de las corporaciones no humanas, el texto reconoce a las organizaciones autónomas descentralizadas, conocidas como DAO. Estas estructuras funcionan mediante código en una cadena de bloques y, de aprobarse la iniciativa, podrían obtener personería jurídica y responsabilidad limitada en el país.

El artículo se inscribe en una agenda más amplia del Gobierno en materia tecnológica. Antes de este proyecto, el Ejecutivo también remitió al Congreso el denominado «Súper RIGI», orientado a promover inversiones en infraestructura tecnológica, centros de datos e inteligencia artificial. Sturzenegger ya había anticipado esta línea durante la Expo EFI, donde sostuvo que en los próximos años una parte creciente de la producción económica podría estar integrada por agentes de IA.

Una convocatoria a empresas globales

En su columna, Milei también buscó enviar una señal a inversores y compañías internacionales. El Presidente destacó que la Argentina avanzó en el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage y sostuvo que las inversiones fluyen hacia sectores como energía y minería. En ese contexto, propuso que Buenos Aires se convierta para la inteligencia artificial en lo que Ámsterdam representó para la era de la navegación a vela.

El mensaje busca ubicar al país dentro de la competencia global por atraer capital tecnológico. La combinación entre recursos energéticos, incentivos fiscales y baja regulación aparece como uno de los principales argumentos del oficialismo. Para el Gobierno, la expansión de centros de datos, infraestructura digital y agentes autónomos podría convertirse en un nuevo motor de inversión.

Debate político y cuestionamientos

La iniciativa también generó cuestionamientos en la oposición. Parte del debate se concentró en la reciente visita a Buenos Aires de Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir Technologies. El empresario se reunió con Milei en la Casa Rosada y mantuvo una cena con Sturzenegger días antes de que el proyecto fuera enviado al Congreso.

Las críticas apuntaron a la coincidencia entre el reconocimiento legal de las DAO y el interés histórico de Thiel en este tipo de estructuras a través de sus fondos de inversión. Desde sectores opositores pidieron conocer si el empresario tuvo algún tipo de participación o influencia en la redacción del proyecto. El Gobierno, en tanto, presenta la reforma como una herramienta para posicionar a la Argentina en una nueva etapa de innovación institucional.

Un contraste con la postura de Estados Unidos

La columna de Milei también aparece en medio de una discusión global sobre cómo regular la inteligencia artificial. Mientras el Gobierno argentino promueve un esquema sin supervisión previa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para que las empresas del sector sometan voluntariamente sus modelos más avanzados a una revisión gubernamental antes de lanzarlos al público. La medida estadounidense pone el foco en riesgos de ciberseguridad y seguridad nacional.

El texto de la Casa Blanca no establece un sistema obligatorio de licencias, pero sí crea un mecanismo de supervisión federal que el Gobierno argentino descarta. Esa diferencia muestra dos enfoques frente al mismo fenómeno: uno orientado a revisar riesgos antes del despliegue y otro enfocado en liberar el desarrollo tecnológico desde el inicio. La discusión continuará en el Congreso, donde el proyecto de reforma societaria deberá buscar respaldo legislativo.