El referente radical Ernesto Sanz analizó el presente de la Unión Cívica Radical y advirtió que el partido atraviesa una crisis profunda en su dimensión nacional. En una entrevista con Infobae al Regreso, el exsenador sostuvo que la fragmentación interna debilitó la presencia de la UCR en el escenario político. También planteó que existe una mayoría de votantes sin representación clara frente a la polarización.

«El radicalismo está pasando por una crisis muy importante, muy brava», afirmó Sanz. Según explicó, el partido conserva cinco gobernadores y mantiene acuerdos de distinta intensidad con el Gobierno nacional. Sin embargo, señaló que esa dinámica diluye su identidad a nivel nacional, especialmente en las 19 provincias donde la UCR no gobierna.

Una mayoría sin representación

Sanz cuestionó el esquema político actual y lo definió como un sistema de extremos que se retroalimentan. Según su análisis, la Argentina vive desde hace años bajo una lógica de confrontación permanente, donde los polos opuestos se fortalecen entre sí. Para el dirigente, ese funcionamiento deja afuera a una parte amplia de la sociedad.

«Hoy hay una mayoría huérfana de representación», señaló. Sanz consideró que ese sector debería contar con una opción electoral en 2027, aunque admitió que todavía no existe una construcción política capaz de canalizarlo. De todos modos, sostuvo que esa alternativa puede formarse si se organiza alrededor de valores y propuestas claras.

El exsenador rechazó que ese proceso dependa de un solo nombre o de una figura personalista. «Me cuesta hablar de nombres. No creo que este proceso deba ser identificado con un nombre», planteó. Para Sanz, la construcción debería apoyarse en ideas como orden fiscal, equilibrio de las cuentas públicas, conductas republicanas y un modelo de desarrollo.

Críticas al modelo económico

Sanz también evaluó el rumbo económico del Gobierno nacional. Reconoció que la administración de Javier Milei consiguió avances en la baja de la inflación y en la acumulación de reservas. Sin embargo, advirtió que el crecimiento sigue siendo una deuda pendiente.

«El Gobierno logró el objetivo de combatir la inflación y acumular reservas, pero le está fallando la tercera pata, que es el crecimiento», sostuvo. El dirigente remarcó que hay sectores que no están incluidos en el actual modelo de desarrollo. Entre ellos mencionó a las pequeñas y medianas empresas, que según su diagnóstico atraviesan un momento complejo.

El referente radical también pidió que la UCR no quede anclada únicamente en su pasado. Recordó el legado democrático de Raúl Alfonsín, pero aclaró que esa referencia histórica no alcanza para representar las demandas actuales. «Si pretendemos representar a esa mayoría huérfana solo con los discursos de Alfonsín, ahí sí vamos a desaparecer», advirtió.

Salir de la lógica amigo-enemigo

Durante la entrevista, Sanz también cuestionó la tendencia argentina a moverse entre modelos opuestos. Habló de una «enfermedad del péndulo» que lleva al país del estatismo al predominio absoluto del mercado sin construir equilibrios estables. Para el exsenador, ese movimiento impide sostener acuerdos de largo plazo.

El dirigente reivindicó la necesidad de recuperar la persuasión y el debate público. Citó a Fernando Henrique Cardoso, quien decía que «gobernar es explicar», y recordó que Alfonsín también insistía en la importancia de persuadir. Según Sanz, cuando la política pierde la discusión de ideas, los extremos encuentran terreno fértil.

Para el referente radical, el desafío de los próximos años será construir una propuesta que no obligue a los votantes desencantados a elegir entre opciones que no los representan. «Ojalá que el año que viene la mayoría huérfana tenga una opción electoral genuina», expresó. Su diagnóstico dejó a la UCR frente a una pregunta central: si podrá recomponerse a tiempo para ocupar ese lugar.