El Tribunal Oral en lo Penal Económico N°1 rechazó el pedido de prisión domiciliaria presentado por Claudio Uberti, exfuncionario y arrepentido en la causa Cuadernos. La defensa había solicitado el beneficio por razones de salud y por el temor a amenazas vinculadas con su rol como imputado colaborador. La jueza de ejecución Sabrina Namer dispuso que, por ahora, continúe alojado en el Hospital Penitenciario Central de Ezeiza.

Uberti cumple una condena de 4 años y seis meses de prisión por el intento de contrabando de casi USD 800.000 en la valija de Guido Antonini Wilson. La resolución ordenó además que el Servicio Penitenciario Federal realice los estudios médicos complementarios que todavía estaban pendientes. Entre ellos figuran un electrocardiograma, un ecocardiograma, un ECO Doppler de vasos de cuello y una radiografía de tórax.

Controles médicos y asistencia psicológica

El tribunal también dispuso que Uberti continúe con controles cardiológicos periódicos y seguimiento de sus patologías crónicas. Según el fallo, padece hipertensión, dislipidemia y otros cuadros que deben ser monitoreados dentro del ámbito penitenciario. La Justicia pidió que se mantenga la provisión de la medicación indicada y que los resultados médicos sean remitidos al tribunal.

Namer también ordenó iniciar un abordaje psicoterapéutico regular. La medida fue recomendada por peritos psiquiatras y psicólogos del Cuerpo Médico Forense y del Ministerio Público Fiscal. El objetivo es tratar el cuadro de estrés y ansiedad reactiva asociado a su situación de detención.

Si el tratamiento no pudiera garantizarse dentro de la unidad carcelaria, el Servicio Penitenciario deberá pedir autorización para trasladarlo. Además, la Dirección del Hospital del Penal de Ezeiza tendrá que enviar un informe mensual sobre su estado físico y psicológico. Ese reporte deberá incluir el avance de los estudios, la estabilidad del cuadro clínico y la asistencia efectiva a los espacios terapéuticos.

Los argumentos de la defensa

La defensa de Uberti sostuvo que el exfuncionario atraviesa problemas de salud y teme por su seguridad. También afirmó que las amenazas estarían relacionadas con sus declaraciones como arrepentido en la causa Cuadernos. En una de las audiencias, Uberti advirtió que no hablaría ni respondería preguntas hasta salir de la cárcel.

La jueza rechazó ese planteo y sostuvo que «no hay evidencia alguna» que vincule su voluntad de declarar con las condiciones de detención. También descartó que el contenido de sus declaraciones pueda depender del otorgamiento de una prisión domiciliaria. En el fallo, Namer señaló que esos argumentos buscaban suplir la falta de requisitos legales con «manifestaciones imprecisas» y «presiones veladas».

El fiscal Nicolás Czizik, titular de la Unidad Fiscal de Ejecución Penal, también se había opuesto al beneficio. Para el representante del Ministerio Público, el estado de salud de Uberti no alcanzaba el «umbral de gravedad» requerido por la ley. Esa posición fue tomada en cuenta al momento de resolver la continuidad de su alojamiento en el hospital penitenciario.

Qué dijeron los peritos

El Cuerpo Médico Forense evaluó a Uberti, de 68 años, y detectó hipertensión arterial, cardiopatía hipertensiva, temblor esencial, lumbociatalgia y antecedentes de cirugías por cataratas y hernias. Los profesionales señalaron que esas enfermedades son crónicas, progresivas e irreversibles. Sin embargo, indicaron que al momento del examen estaba compensado y sin una patología aguda en evolución.

Desde el punto de vista neurológico, los peritos observaron disminución de sensibilidad y reflejos en una pierna por una hernia de disco. Aun así, concluyeron que Uberti es autoválido y mantiene una marcha estable. También sostuvieron que sus dolencias pueden ser tratadas dentro de un establecimiento penitenciario.

En la evaluación psiquiátrica y psicológica, los profesionales lo encontraron lúcido y orientado. También describieron un estado de hipervigilancia y estrés asociado a su condición de imputado colaborador. Su vivencia subjetiva de «terror» fue considerada verosímil, aunque insuficiente para justificar el arresto domiciliario.

La valija y los Cuadernos

Uberti fue titular del OCCOVI entre 2003 y 2007, durante el gobierno de Néstor Kirchner. Su nombre quedó ligado al caso de la valija de Antonini Wilson, ocurrido en agosto de 2007 en Aeroparque. En ese episodio se detectaron casi USD 800.000 en un vuelo privado proveniente de Venezuela, en una causa que derivó en su condena.

El exfuncionario también es uno de los arrepentidos de la causa Cuadernos. En ese expediente declaró haber retirado bolsos con millones de dólares provenientes de peajes y empresas viales para entregarlos a Néstor y Cristina Kirchner. En marzo pasado, durante su indagatoria en el juicio oral, dijo que vivía en «un estado de terror permanente» desde que quedó detenido.

Su abogado, Guillermo Armani, afirmó que Uberti «sigue siendo arrepentido y sigue siendo colaborador». También señaló que declarará cuando corresponda. Por ahora, la Justicia resolvió que seguirá alojado en el Hospital Penitenciario Central de Ezeiza bajo controles médicos y psicológicos regulares.