Reforma laboral: el Gobierno evalúa un fondo compartido para despidos en pymes
El Gobierno analiza una alternativa para que las pymes puedan cumplir con la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos centrales de la reforma laboral. La opción en estudio permitiría que pequeñas empresas se agrupen dentro de un mismo vehículo financiero administrado por un banco o una sociedad de bolsa.
La reglamentación todavía no fue publicada, aunque la ley prevé que el sistema comience a funcionar el mes próximo. El FAL será obligatorio para todos los empleadores, salvo el sector público y el personal de casas particulares, y estará destinado a cubrir eventuales indemnizaciones por despido o litigios laborales.
El problema operativo para las pymes
En el Poder Ejecutivo reconocen que la creación de un fondo individual por cada empleador puede ser difícil de implementar, sobre todo para empresas con pocos trabajadores registrados. Si cada firma tuviera que constituir su propio FAL, el mercado financiero debería absorber miles de nuevos fondos en poco tiempo.
Por eso, la salida que se analiza es habilitar un esquema compartido. En la práctica, un banco o una sociedad de bolsa podría ofrecer un “FAL pyme” al que adhieran muchas pequeñas empresas para cumplir con la ley sin tener que armar una estructura propia.
Bancos y sociedades de bolsa, a la espera
En el mercado creen que los bancos podrían tener ventaja en el segmento de empleadores más chicos. Muchas pymes ya trabajan con entidades bancarias para pagar sueldos, por lo que el FAL podría incorporarse como un servicio adicional dentro de esa relación comercial.
Desde el sector financiero consideran que el instrumento puede convertirse en un producto atractivo, aunque esperan la reglamentación antes de fijar una posición formal. La Comisión Nacional de Valores también deberá definir la normativa específica para estos fondos.
Cómo funcionará el FAL
El esquema prevé que los empleadores destinen todos los meses un porcentaje de los aportes a la seguridad social al Fondo de Asistencia Laboral. Para grandes empresas, el aporte será del 1%. Para pymes, llegará al 2,5%.
Ese dinero no irá directamente a la ANSES, sino que se acumulará en el vehículo financiero correspondiente. Luego será invertido en el mercado para preservar su valor y solo podrá utilizarse ante despidos o conflictos laborales.
Según estimaciones de PwC, el sistema podría implicar un flujo anual cercano a los $2 billones hacia el mercado de capitales. El 45% de los empleados privados registrados trabaja en pequeñas y medianas empresas, unas 2,7 millones de personas.
La reglamentación pendiente
Para que el FAL entre en vigencia el 1° de junio, todavía falta el decreto reglamentario del Ministerio de Economía y luego la normativa de la CNV. Uno de los puntos más importantes será determinar qué inversiones estarán habilitadas dentro de estos fondos.
Si los plazos no llegan por demoras administrativas o judiciales, la propia ley permite postergar la entrada en vigencia por hasta seis meses.
El mercado mira los fondos con interés
En la plaza financiera observan el FAL como una posible fuente de demanda estable para instrumentos de mediano y largo plazo. Un informe de Adcap Grupo Financiero señaló que estos fondos podrían favorecer emisiones más largas del Tesoro, tanto en pesos como eventualmente en dólares.
Por la relación entre salarios e inflación, los instrumentos ajustados por CER aparecen como los principales candidatos a recibir parte de esos recursos en una primera etapa. La definición final, sin embargo, dependerá de la letra chica que el Gobierno publique en las próximas semanas.
