La disputa entre Cazzu y Christian Nodal por el permiso para viajar con su hija Inti derivó en un conflicto legal que escaló a nivel público y político, al punto de impulsar en México un proyecto de ley que busca modificar las condiciones para autorizar la salida del país de menores cuando uno de los progenitores no cumple con sus responsabilidades.

La controversia se originó tras la separación de la pareja y la negativa inicial de Nodal a autorizar que la artista viajara al exterior con la niña, nacida en septiembre de 2023, lo que obligó a judicializar la situación. Finalmente, la Justicia otorgó el permiso de manera unilateral, pero el caso expuso una problemática frecuente en familias con conflictos parentales, especialmente cuando uno de los padres está ausente o incumple obligaciones.

A partir de este episodio surgió el llamado “proyecto de ley Cazzu”, primero impulsado en la plataforma Change.org y luego presentado en el Congreso mexicano, con el objetivo de que en situaciones de crianza unilateral alcance con la autorización de uno de los padres para viajar al exterior, sin necesidad del consentimiento del otro.

En paralelo, el conflicto incluyó reclamos por cuota alimentaria y régimen de visitas. La propia Cazzu remarcó en distintas oportunidades que su participación en el debate no responde a una necesidad económica personal, sino a la intención de visibilizar una realidad extendida entre mujeres que enfrentan obstáculos legales para tomar decisiones sobre sus hijos.

La abogada especialista en derecho de familia, Paula Mayor, explicó que la normativa actual, tanto en Argentina como en otros países, exige en determinados casos la firma de ambos progenitores, incluso cuando uno no participa activamente en la crianza. “Muchas familias pueden sentirse identificadas con la situación: progenitores ausentes que aun así deben autorizar formalmente la salida del país de un hijo menor”, señaló.

La letrada advirtió que, ante la falta de acuerdo, el único camino es recurrir a la Justicia. “¿Quién no ha tenido un amigo que el padre no aparece, no se hace cargo, pero se necesita su permiso para un viaje familiar? Eso implica revictimizar al grupo familiar y al chico en cuestión”, sostuvo, y remarcó que estos procesos demandan tiempo y recursos que no todas las familias pueden afrontar.

Además, subrayó el impacto emocional en los menores: “Muchas veces, el menor lleva el apellido del padre ausente y recibe preguntas de sus compañeros. El impacto es duro para la identidad”, afirmó, al tiempo que agregó que en contextos de conflicto puede existir una “herramienta extorsiva” en el control de permisos.

Mayor también puso el foco en la desigualdad económica en estos casos: “Ella ha dicho varias veces que la cuota alimentaria no se condice con la capacidad económica del padre, que es artista internacional”, indicó, en referencia a la situación expuesta por Cazzu.

En términos legales, explicó que el Código Civil establece que decisiones como viajes al exterior o cambios de domicilio requieren el consentimiento de ambos padres, aunque la Justicia puede autorizar excepciones. “El juez puede habilitar la salida, pero generalmente para fechas específicas, lo que no siempre resuelve el problema de fondo”, precisó.

El caso reavivó el debate sobre la necesidad de actualizar los marcos normativos para evitar que los desacuerdos parentales se transformen en un obstáculo para el desarrollo de los hijos. Según datos citados por la especialista, “siete de cada diez padres no aportan la cuota alimentaria”, lo que refleja la magnitud de una problemática que excede lo mediático.