El inicio de 2026 encuentra al mercado cambiario bajo la lupa. Desde el 1 de enero comenzó a regir una nueva etapa del esquema económico del Gobierno, con un ajuste más flexible de las bandas cambiarias y una estrategia explícita del Banco Central para recomponer reservas sin perder el control del tipo de cambio.

La principal novedad es que el techo de la banda del dólar oficial subirá durante enero cerca de un 2,5%, hasta ubicarse en torno a los $1.564 hacia el cierre del mes. El movimiento inaugura un mecanismo distinto al aplicado durante la segunda mitad de 2025, cuando el tipo de cambio se actualizaba a un ritmo fijo del 1% mensual.

Cómo funciona el nuevo esquema de bandas

Desde enero, el piso y el techo del dólar oficial se ajustan en función de la inflación pasada, con un rezago técnico. El objetivo es ampliar gradualmente el margen de flotación y otorgar mayor flexibilidad al esquema sin abandonar el ancla cambiaria, que sigue siendo clave en el proceso de desinflación.

Según el sendero definido por el Banco Central de la República Argentina, el techo de la banda avanzará de manera progresiva durante el mes, mientras que el piso tendrá un movimiento más acotado. De esta forma, el corredor cambiario se ensancha y habilita un mayor margen de intervención.

La apuesta del Central: comprar dólares sin mover el precio

En paralelo, el Banco Central confirmó su intención de volver a comprar divisas en el mercado oficial cuando las condiciones lo permitan. En su documento de “Objetivos y Planes”, difundido a fines de diciembre, el organismo anticipó que buscará intervenir de manera acotada, apuntando a adquirir hasta el 5% del volumen diario operado.

Con un mercado que mueve entre US$300 y US$400 millones por día, esa estrategia permitiría compras de hasta US$40 millones diarios. De sostenerse en el tiempo, el Central podría acercarse a la meta de acumular alrededor de US$10.000 millones en reservas a lo largo del año.

Además de las operaciones habituales, el esquema contempla la posibilidad de realizar “compras en bloque”, acordadas fuera de la pantalla, para evitar presiones directas sobre la cotización del dólar.

Las dudas del mercado sobre la viabilidad del plan

El principal interrogante es si el Banco Central podrá sostener un ritmo de compras sin generar tensiones cambiarias. En las últimas semanas de 2025, el Gobierno intervino con fuerza para contener el dólar y cerrar el año con estabilidad, lo que alimentó dudas sobre la consistencia del nuevo enfoque.

Desde la consultora Invecq advirtieron que la demanda de divisas sigue siendo elevada y que el tipo de cambio mayorista se mantiene cerca del techo de la banda. También señalaron que el Tesoro intervino en algunas ruedas para contener la cotización, en un contexto donde la oferta de dólares del agro es estacionalmente más baja.

La reciente suba de las tasas en pesos fue leída como otra señal de tensión en el frente cambiario, en un mes donde suele aumentar la demanda de moneda local por factores estacionales.

Enero, turismo y presión sobre el dólar

Enero suele marcar un punto de inflexión. A medida que avanza el mes, cae la demanda de pesos y crece la búsqueda de dólares, especialmente por gastos vinculados al turismo internacional.

En ese contexto, desde Portfolio Personal Inversiones señalaron que sería difícil observar compras relevantes de reservas antes del ingreso de la cosecha gruesa. Según sus analistas, un cambio de escenario podría darse si se produce una compresión adicional del riesgo país que habilite el acceso del soberano al mercado internacional y fortalezca la cuenta financiera.

El calendario financiero y el riesgo de inflación

El mercado también sigue de cerca el primer gran vencimiento de deuda externa del año, previsto para los próximos días, así como la evolución de los depósitos asociados al blanqueo, que rondan los US$20.000 millones y podrían convertirse en una fuente indirecta de dólares para el sistema.

Con una mirada más estructural, en la consultora Qualy alertaron que el éxito del esquema en el primer trimestre dependerá de que la estabilidad financiera se traduzca en mayor actividad económica. Si bien el sistema de bandas indexadas funciona como un puente hacia una eventual unificación cambiaria, advierten que el costo podría ser una inflación más persistente de lo previsto.