Ricardo Arriazu, considerado uno de los economistas más escuchados por el propio presidente Javier Milei y el establishment financiero, advirtió este jueves que el equipo económico cometió “errores” tras la liberación del cepo cambiario. Durante su exposición en un panel organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa, sostuvo que el esquema de bandas cambiarias acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no es el más conveniente, aunque recomendó aprovecharlo.

“El Gobierno está comprometido a que el dólar no supere el techo de la banda y tiene de sobra para evitarlo. Todo el mundo tendría que estar haciendo carry trade”, afirmó. En ese sentido, explicó que “el Banco Central tiene reservas líquidas, aunque no propias, por USD 25.000 millones y vencimientos por apenas USD 1.800 millones hasta fin de año”.

“Falta confianza en la política”

Arriazu planteó que, pese al poder de fuego de la autoridad monetaria, los inversores se mantienen reticentes. “Este techo está aprobado por el FMI y tienen los dólares para defenderlo. ¿Por qué la gente duda? Por la política”, sentenció.

El economista recordó que la volatilidad reciente se originó en un cambio de estrategia monetaria: el reemplazo de la tasa fijada por el BCRA y las LEFI por licitaciones de pesos. “De los $15,5 billones en LEFI, solo $5 billones se trasladaron a títulos públicos; los 10 restantes desplomaron la tasa de interés justo cuando subía el dólar. Ahí se desató el infierno”, evaluó.

Tasas altas y presión sobre la economía

Según Arriazu, la única alternativa disponible para el Gobierno es intervenir el mercado cambiario para evitar un salto del dólar. “De no hacerlo, se acabó el programa”, advirtió. Aunque reconoció que esa estrategia implica convalidar tasas elevadas, insistió en que el FMI permite intervenir cuando la divisa alcanza el techo de la banda.

Actualmente, los bancos pagan un 64% anual en pesos para plazos fijos de grandes inversores, mientras que el Tesoro fijó una tasa efectiva del 75,6% para la LECAP con vencimiento a fines de septiembre. “Hay un problema de confianza. Las tasas están altas y el mercado no cree en la consistencia del programa”, señaló.

Perspectivas para 2026

Más allá de sus críticas, Arriazu se mostró relativamente optimista hacia adelante. Estimó que en 2026 el agro podría aportar USD 6.000 millones adicionales gracias a la recuperación de la cosecha tras las inundaciones. También apostó a que, con un riesgo país más bajo, Argentina logre recuperar el acceso a los mercados internacionales.

No obstante, volvió a marcar que el mayor desafío sigue siendo político: “Más que riesgo kuka yo diría que es riesgo Argentina. Todo el tiempo vemos cómo el Congreso vota leyes que lo único que hacen es empujar hacia un nuevo default”.

Señales hacia el mercado

Arriazu consideró que el Gobierno buscará sostener el tipo de cambio e incluso sugirió que el equipo económico preferiría un precio del dólar más cercano a $1.320 que al actual. Y agregó que la baja en ciertos precios internos no se debe a que se haya frenado el traspaso del dólar, sino a factores externos: “Cayeron los precios de las materias primas y muchas empresas están sobrestockeadas; no les queda otra que bajar gradualmente para vender”.