General Motors y otras automotrices decidieron aplicar subas promedio del 1,5% en sus listas de precios para mayo, a contramano de la advertencia del ministro de Economía, Luis Caputo, que había exigido no trasladar incrementos al consumidor. El resto de las terminales aún no comunicó su política comercial y analiza sus pasos con cautela.

La tensión surgió tras una posible suba del 3,5% por parte de Stellantis que Caputo calificó como una ruptura de confianza con el sector. Aunque esa empresa todavía no definió oficialmente su política para este mes, las decisiones de GM y Ford ya marcaron una diferencia de criterios.

Ford congeló precios y Stellantis postergó el anuncio

Ford fue la única automotriz que decidió mantener la misma lista de precios que en abril. Lo comunicó el miércoles, en plena jornada de reuniones internas en otras terminales, a través de un mensaje firmado por su presidente, Martín Galdeano.

Stellantis, por su parte, aclaró que dará a conocer sus precios en los primeros días de mayo, como es habitual. Desde la empresa explicaron que esa metodología deriva de la política histórica de Fiat y ahora se aplica a todas las marcas del grupo.

General Motors también ajustó sus precios

Este viernes, General Motors aplicó una suba similar. El Chevrolet Spin aumentó un 1%, el Tracker un 1,1%, el Onix un 1,4% y el Onix Plus un 1,5%. En tanto, las pick-up Montana y S-10 subieron un 1,7%, mientras que las importadas Silverado y Trailblazer tuvieron un incremento del 2%.

La decisión fue tomada luego de evaluar el contexto económico y político, con foco en mantener competitividad sin desatender los costos internos.

Caputo respondió en redes y el mercado observa

Caputo volvió a marcar postura desde su cuenta en X, donde destacó con elogios la decisión de Ford: «Ford sin suba alguna de precios para mayo», escribió junto a emojis de aplausos. Días antes, había advertido que romper la confianza con el Gobierno tendría consecuencias.

Mientras tanto, el resto de las automotrices sigue en pausa. Las variables financieras, la inflación y el riesgo político condicionan sus decisiones, en un escenario donde cada movimiento puede generar reacciones inmediatas desde el Palacio de Hacienda.