A pesar de obtener una importante victoria política al lograr el dictamen de mayoría del proyecto de la Ley Ómnibus, el Gobierno convocará a sesión en la Cámara de Diputados recién el martes de la semana que viene. En los próximos días continuarán las frenéticas negociaciones con los bloques de la oposición dialoguista y los gobernadores. Específicamente, para evitar el rechazo de varios artículos centrales del proyecto. Por ejemplo, la suba de retenciones, la modificación de la fórmula de movilidad jubilatoria y las facultades delegadas.

El plan inicial del oficialismo era llevar el texto al recinto este jueves para aprobarlo en una sesión maratónica que duraría hasta el viernes. Sin embargo, en el plenario de comisiones quedó en evidencia que el Gobierno aún debe recorrer un largo camino para lograr consensos más amplios. Ya sea con el PRO, la UCR, el bloque Hacemos Coalición Federal e Innovación Federal. Todos firmaron con disidencias. De la UCR solo apoyó la mitad y un sector de HCF firmó un dictamen propio en minoría.

Aunque el Gobierno recibió buenas noticias desde el Congreso al confirmarse la fractura del peronismo, no cayeron bien las declaraciones del ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, quien utilizó las redes sociales para aumentar la presión sobre los gobernadores.

“El déficit cero no se negocia. Si no se aprueban todas las medidas económicas propuestas en la ley, el ajuste será mayor, fundamentalmente para las provincias”, expresó. Y agregó: “Hoy mantuve una reunión con el secretario de Hacienda y la subsecretaria de Provincias para delinear todas las partidas provinciales que se recortarán inmediatamente si alguno de los artículos económicos es rechazado. No es una amenaza, es la confirmación de que vamos a cumplir con el mandato que nos han dado la mayoría de los argentinos. Para equilibrar las cuentas fiscales y terminar con décadas de inflación y flagelo económico”.