El agro entra en una nueva etapa: expectativas por el trigo y la cebada, y alerta por soja y ganadería
Mientras avanza la campaña fina con condiciones favorables para la siembra de trigo y cebada, el estancamiento en la comercialización de soja y las tensiones en la ganadería exponen los desafíos que enfrenta el sector agropecuario.
El arranque de la campaña 2025/26 se da en un contexto mixto. Si bien las perspectivas para los cereales de invierno son alentadoras, el ritmo de ventas de soja es el más bajo en once años y la actividad ganadera atraviesa un momento crítico por la pérdida de competitividad.
Avanza la campaña fina con buen pronóstico
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, las condiciones climáticas para el inicio de la campaña de trigo son óptimas. El perfil hídrico mejoró y las lluvias previstas podrían consolidar una cosecha robusta. También la cebada muestra buenos indicadores.
La baja reciente en las retenciones —que redujo la alícuota del trigo y la cebada del 12% al 9,5%— no modificó sustancialmente las decisiones de siembra. Para los especialistas, pesan más los costos y las cotizaciones futuras. Aún así, el escenario climático genera expectativas positivas.
Soja: cosecha en marcha, pero sin dinamismo
En plena campaña gruesa, la recolección de soja avanza lentamente. Apenas se levantó el 25% del área sembrada cuando, para esta época, debería rondar el 50%. La demora y las lluvias previstas comprometen el rinde y la calidad del grano.
El Centro de Agronegocios de la Universidad Austral advirtió que los compromisos de entrega apenas alcanzan el 24% de la producción esperada, el nivel más bajo en más de una década. Las ventas con precio cerrado representan solo el 11% del total.
Según Dante Romano, investigador del centro, la incertidumbre económica y la apreciación del peso desalientan las decisiones de venta. La baja del dólar dentro de la banda cambiaria también influye. “Cuando se acerque al techo, habrá más negocios; si va al piso, se enfriará todo”, explicó.
Ganadería en retroceso
El negocio cárnico enfrenta múltiples restricciones. El consumo interno se encuentra deprimido y la exportación perdió competitividad. “Tenemos un novillo muy caro para los mercados internacionales y los frigoríficos no están encontrando margen”, señaló el consultor Javier Preciado Patiño.
Por su parte, el economista de CREA, Santiago Giraud, sostuvo que la apreciación cambiaria y la presión tributaria complican al sector agrícola en general. Aunque la eliminación parcial del cepo ayudó a ordenar las variables, los costos internos siguen altos y afectan la rentabilidad.
Retenciones y perspectiva económica
En abril, el ingreso de divisas del agro alcanzó los USD 2.524 millones, un 34% más que el mes anterior. El total acumulado en el primer cuatrimestre fue de USD 8.549 millones, según Ciara-CEC. El volumen de ventas se sostuvo por la buena oferta de maíz y parte de la soja que logró ingresar al mercado.
El Gobierno había dispuesto en enero una baja temporal en las retenciones para varios cultivos: soja del 33% al 26%, maíz y trigo del 12% al 9,5%, y girasol del 7% al 5,5%. Sin embargo, el impacto de estas medidas se ve limitado por el contexto global de precios deprimidos y una política cambiaria que aún no termina de alentar la competitividad exportadora.