Está muy claro, es más que evidente que la estadía de Luis Miguel Rodríguez en Colón de Santa Fe no es la mejor, se podría decir que está atada con alambre o, mejor dicho, por cuestiones contractuales. De hecho, ayer se dio a conocer que el «Pulga», cumplirá su contrato y seguirá un año más ligado a la institución «sabalera», hasta diciembre de 2023, por lo que también ayer regresó a los entrenamientos con el plantel.

Sin embargo, desde que el futbolista tucumano manifestó su deseo de no seguir jugando en Colón (intentó dejar la institución sin un resarcimiento económico), aduciendo cuestiones de seguridad, basándose en un «apriete» llevado a cabo por integrantes de la barra brava en septiembre del 2022, las incomodidades y los problemas extrafutbolísticos no dejan de surgir para Rodríguez.

Primero, fue la decisión del técnico del primer equipo del «Sabalero», Marcelo Saralegui, de no tenerlo en cuenta para formar parte del equipo titular, por lo que no lo convocó a la gira de amistosos que tendrán en Uruguay. Sobre la situación del simoqueño, el entrenador fue contundente: «En este momento no está en mi cabeza, porque hace tiempo comunicó que se quería ir del club. Manifestó que no quería seguir en el club, nadie comunicó otra cosa, y nosotros seguimos nuestro camino y armado del equipo«. «Se presentó a entrenar por contrato. Quisiera que se regularice la situación de él, sea para un lado como para el otro, la Comisión Directiva sigue en contacto con él y nosotros seguimos camino a Uruguay«, agregó el DT en rueda de prensa.

Y como si esto fuera poco, ayer Luis Rodríguez recibió una denuncia policial por parte del jefe de seguridad de Colón de Santa Fe. En la misma, el empleado del club aseguró haber sido víctima de amenazas por parte del delantero tucumano en su retorno a los entrenamientos. 

La denuncia, realizada en la sub-comisaría 15° de Santo Tomé, alega que el empleado de 64 años recibió de parte de Luis Miguel «Pulga» Rodríguez una serie de amenazas que se citan en el testimonio: «En primera instancia me quiere presentar una documentación para que yo le firme a modo de recibido, a lo cual le manifiesto que no soy la persona correcta para hacerlo». Tras esto, el documento que registró la sede policial dice:«y mientras realizaba actividad física, trotando, pasa por mi lado y me amenaza diciendo que yo pertenezco a los traidores del club, que en el plazo no mayor a 10 días iba a tener que pedir perdón y me cuide en lo laboral y en lo personal que tenga mucho cuidado».

Ahora, queda esperar que la denuncia sea investigada, según los procesos que correspondan, y que el delantero nacido en Simoca realice su testimonio, explicando la situación, ante las fuerzas de seguridad y/o ante los medios de comunicación.