Investigadores del Conicet y de la Facultad de Agronomía, Paula Filippone y Álvaro Pérez, resaltaron los avances en materia de impulso del cultivo del azafrán en nuestra provincia, más específicamente, en Amaicha del Valle. Esto se debe a las condiciones climáticas propias de esta zona, las cuales favorecerían esta posibilidad.

En una entrevista brindada a Los Primeros, los profesionales hicieron hincapié en el hecho de que la producción «es incipiente» por las particularidades de esta especia. Explicaron que los sistemas de producción son familiares y artesanales en la provincia, sobre todo en lo que hace a algunas fincas de Tafí del Valle.

Filippone precisó que en esta zona se cultivan hebras de alta calidad por su similitud geográfica con Mendoza; mientras que Pérez señaló que «el azafrán requiere un suelo semiárido, básicamente es un cultivo de desierto, y esto nos sirve para colonizar los terrenos que no son aptos para los cultivos convencionales como soja y maíz».

Cabe recordar que la alta demanda que el azafrán tiene en la actualidad entusiasma a los productores, tanto como el valor que ostenta en el mercado. De hecho, se llega a pagar hasta 1 millón de pesos por el kilo de esta especia, razón por la cual se la denomina como «oro rojo».