Elsa Pavón, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y referente de la lucha por la restitución de identidades, murió este jueves a los 90 años. Su fallecimiento fue informado por el medio platense 0221 y vuelve a poner en primer plano una historia que marcó un hito en la búsqueda de nietos apropiados durante la última dictadura.

Pavón fue la primera abuela que logró recuperar a su nieta mediante el Índice de Abuelidad, una herramienta científica que permitió demostrar vínculos familiares a partir de estudios genéticos. El caso de Paula Logares tuvo una importancia decisiva para que esas pruebas fueran reconocidas por la Justicia argentina.

La búsqueda comenzó tras el secuestro de su hija, Mónica Grinspon, su pareja, Claudio Logares, y la pequeña Paula, ocurrido el 18 de mayo de 1978 en Montevideo, Uruguay. La pareja fue trasladada a la Argentina y permanece desaparecida, mientras que la niña quedó en manos de un integrante de la Policía Bonaerense y su esposa, quienes la inscribieron como hija propia.

La restitución de su nieta y el Índice de Abuelidad

Paula fue localizada en Buenos Aires en julio de 1983, luego de una denuncia que llegó a Abuelas de Plaza de Mayo. Los estudios genéticos realizados en junio de 1984 confirmaron que era hija de Mónica Grinspon y Claudio Logares, y nieta de Elsa Pavón. Finalmente, el 13 de diciembre de ese año, la Justicia ordenó la restitución de su identidad.

La resolución representó un antecedente histórico porque fue la primera vez que los análisis genéticos se utilizaron como prueba judicial para acreditar una apropiación durante la dictadura. El Índice de Abuelidad había sido impulsado por Abuelas con la colaboración de especialistas como la genetista Mary-Claire King y el médico Víctor Penchaszadeh.

Ese desarrollo científico también contribuyó a la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos en 1987, mediante la Ley 23.511. El organismo permitió conservar muestras de familiares de personas desaparecidas y facilitar la identificación de quienes fueron separados de sus familias.

La historia de Pavón también estuvo atravesada por otra búsqueda: Mónica Grinspon estaba embarazada cuando fue secuestrada, por lo que la familia buscaba a otro nieto o nieta que podría haber nacido durante el cautiverio. Su trabajo junto a Abuelas dejó una huella en la lucha por el derecho a la identidad.