El CEO de Nvidia rechazó las visiones apocalípticas sobre la IA y negó una destrucción masiva de empleos
El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, cuestionó a los empresarios tecnológicos que advierten sobre un posible colapso social provocado por la inteligencia artificial. En una entrevista con Axios, calificó como «un completo disparate» tanto la idea de que la tecnología pueda terminar con la humanidad como la posibilidad de que elimine la mitad de los puestos de trabajo en Estados Unidos. También sostuvo que esos discursos desalientan la adopción de herramientas que podrían mejorar la productividad.
«Lo más importante que tenemos que hacer con la IA es no asustar a nuestras industrias ni a nuestra sociedad para que no la utilicen», afirmó Huang. El empresario reconoció que el desarrollo tecnológico exige responsabilidad y controles, aunque rechazó que las políticas públicas se construyan a partir de escenarios extremos sin evidencia suficiente. A su criterio, el principal riesgo para un país consiste en quedar rezagado por no incorporar estas soluciones.
El CEO pidió además que los gobiernos amplíen las consultas antes de definir regulaciones para el sector. Consideró insuficiente escuchar únicamente a «uno o dos» responsables de grandes compañías y reclamó una discusión que incluya a más actores. «Deberíamos ser mucho más entusiastas con esta tecnología», señaló.
Las diferencias entre los líderes tecnológicos
Huang también rechazó algunas hipótesis difundidas dentro de la propia industria, como la llegada inevitable de una singularidad tecnológica o la posibilidad de que la humanidad viva dentro de una simulación. Describió esas teorías como relatos inventados y aclaró que pueden resultar entretenidos, pero no deberían utilizarse como fundamento para desalentar el uso de la inteligencia artificial. El ejecutivo evitó mencionar de manera directa a otros empresarios.
Entre las figuras que expresaron advertencias más severas aparece Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic. El empresario había planteado que la automatización podría eliminar una parte significativa de los empleos administrativos de nivel inicial. Sam Altman, responsable de OpenAI, también había anticipado pérdidas laborales, aunque posteriormente reconoció errores en sus estimaciones y en los plazos previstos.
Huang cuestionó además que algunas empresas utilicen la inteligencia artificial para justificar reducciones de personal. En otras intervenciones había calificado ese argumento como una explicación «perezosa» para los despidos. Su postura coincide con la de otros empresarios que esperan que la tecnología modifique las tareas disponibles sin provocar una desaparición generalizada del empleo.
La preocupación persiste entre los trabajadores
Jeff Bezos sostuvo que la inteligencia artificial podría generar una mayor demanda de trabajo humano y mejorar las capacidades de los empleados. El fundador de Amazon afirmó que los pronósticos más pesimistas estaban equivocados y que las nuevas herramientas permitirían realizar tareas de mayor complejidad. Ambas posiciones contrastan con las advertencias sobre una sustitución acelerada de trabajadores.
La inquietud social continúa siendo elevada. Una encuesta de Reuters/Ipsos, realizada entre 4.531 personas, indicó que el 53% estaba preocupado por la posibilidad de que ellos mismos o algún integrante de su hogar perdiera el empleo debido a la inteligencia artificial. Huang mantuvo su pronóstico optimista y aseguró que la automatización de tareas aumentará la cantidad de puestos que necesitará la economía mundial.
