Las importaciones realizadas mediante el sistema courier alcanzaron un nuevo máximo durante junio, impulsadas por las compras de argentinos en plataformas internacionales como Shein, Temu y Amazon. Ese mes ingresaron productos por US$125 millones, por encima del récord anterior de US$118 millones registrado en abril. En el acumulado del primer semestre, las operaciones totalizaron US$643 millones y crecieron 104,2% frente al mismo período de 2025.

La cifra quedó apenas US$251 millones por debajo de todo lo importado mediante este canal durante el año anterior, según un informe de la consultora Analytica basado en datos del Indec. Desde finales de 2024, las compras mensuales por courier se mantienen por encima de los US$100 millones. El crecimiento consolidó esta modalidad como una alternativa frecuente para adquirir indumentaria, tecnología y otros productos ofrecidos por plataformas extranjeras.

El tipo de cambio favoreció las compras internacionales

Los analistas vincularon el aumento con la estabilidad cambiaria, la flexibilización de las regulaciones y una mayor presencia de compañías internacionales en el mercado argentino. También señalaron que algunos trabajadores mejoraron su capacidad de compra medida en moneda estadounidense, aun cuando sus ingresos perdieron poder adquisitivo frente a los precios internos. De acuerdo con Analytica, el salario privado registrado aumentó 21,4% en dólares entre noviembre y mayo, pero cayó 2,7% en términos reales.

La diferencia entre ambas mediciones ayuda a explicar por qué determinados consumidores pudieron ampliar sus compras en el exterior pese al retroceso salarial dentro del país. La estabilidad del dólar redujo la incertidumbre sobre el costo final de las operaciones y permitió comparar con mayor facilidad los precios locales e internacionales. A ese escenario se sumaron procedimientos simplificados para recibir los paquetes directamente en el domicilio.

El Gobierno igualó los beneficios del courier y el puerta a puerta

El decreto 604/2026 modificó las reglas aplicables a los envíos postales y unificó parte de su tratamiento impositivo con el régimen courier. Hasta ese cambio, una compra podía recibir condiciones fiscales distintas según fuera gestionada por el correo tradicional o por un prestador privado. La diferencia dificultaba conocer de antemano qué impuestos correspondían en cada operación.

Los envíos postales de hasta US$400 FOB quedaron exentos del pago de derechos de importación y de la tasa de estadística, con un límite de cinco operaciones anuales por persona. Cuando el valor de la mercadería o la cantidad de envíos supere esos máximos, el excedente deberá tributar bajo el régimen general de importación para consumo. La normativa también establece responsabilidades fiscales tanto para el operador postal como para el destinatario.

El decreto eliminó además el límite de valor para las exportaciones comerciales realizadas por correo postal y creó un marco específico para ese tipo de operaciones. La modificación busca facilitar el acceso de pequeñas empresas y vendedores a mercados internacionales mediante procedimientos menos complejos. En el caso de las importaciones, la equiparación de beneficios podría sostener el crecimiento de un canal que ya duplicó su volumen interanual.