La soja cerró con 50,1 millones de toneladas y podría aportar US$ 17.500 millones netos
La cosecha de soja finalizó en la Argentina con una producción de 50,1 millones de toneladas, de acuerdo con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El volumen quedó apenas un 0,4% por debajo de la campaña anterior, aunque superó en un 19% el promedio de los últimos cinco ciclos. Las estimaciones privadas calculan que el complejo podría generar exportaciones netas cercanas a los US$ 17.500 millones.
Las tareas de recolección habían avanzado con lentitud por la elevada humedad en numerosos lotes. A pesar de esas demoras, el rendimiento medio nacional alcanzó los 31,3 quintales por hectárea. La cifra resultó un 5% superior a la campaña 2024/25 y un 21% mayor que el promedio de los últimos cinco años.
El NOA registró rendimientos destacados
Los resultados productivos adquirieron mayor relevancia porque la superficie sembrada disminuyó en 1,6 millones de hectáreas. Esa reducción representó una caída del 8,6% frente al ciclo anterior. La mejora en los rindes permitió compensar buena parte de la menor área implantada.
Los Núcleos Norte y Sur superaron levemente sus promedios históricos y registraron máximos puntuales de hasta 55 quintales por hectárea. El Noroeste Argentino (NOA) también obtuvo resultados elevados y alcanzó registros destacados dentro de la serie analizada por la entidad. El norte de La Pampa y el oeste de Buenos Aires marcaron además máximos tanto en soja de primera como de segunda.
El desempeño del NOA resulta especialmente relevante para las provincias de la región, donde la producción depende de condiciones climáticas variables y de los costos logísticos. Los buenos rindes permitieron sostener el volumen nacional pese a la reducción de la superficie sembrada. La campaña terminó así con una producción cercana a la del ciclo previo.
Cuántos dólares podría generar la soja
RIA Consultores estimó que el complejo sojero podría aportar unos US$ 20.000 millones brutos. De las aproximadamente 50 millones de toneladas producidas, entre cinco y seis millones se exportarían como poroto. Otras 6,5 a siete millones de toneladas se comercializarían como aceite y alrededor de 30 millones como harina.
Al descontar las importaciones de soja destinadas a la industria, previstas en seis millones de toneladas, el ingreso neto rondaría los US$ 17.500 millones. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) realizó una proyección similar y ubicó las exportaciones netas en US$ 17.600 millones. Ese monto se mantendría prácticamente en línea con el registrado durante la campaña 2024/25.
La importación de porotos permite sostener la actividad de las plantas procesadoras y aprovechar la capacidad instalada del polo agroindustrial. Por ese motivo, el valor bruto de las exportaciones no coincide con el ingreso neto de divisas. La diferencia surge del costo de la mercadería comprada en otros países para su posterior industrialización.
Los embarques avanzan por debajo del ciclo anterior
Pese al buen resultado productivo, las exportaciones mostraron un ritmo menor. Durante el primer semestre se embarcaron 20,1 millones de toneladas, un 3% menos que en igual período del año anterior. Según la BCR, se trató del cuarto registro más bajo de la última década.
La soja explicó apenas el 33% de las toneladas exportadas por el país, la menor participación para un primer semestre en 26 años. La entidad atribuyó ese comportamiento al mayor dinamismo de otros cultivos, a los bajos niveles de existencias iniciales y a una menor predisposición de los productores a vender la oleaginosa. La comercialización de cereales avanzó con mayor velocidad que la de soja.
En el mercado físico había 11,8 millones de toneladas de soja con precio fijado, equivalentes al 23% de la producción estimada. El porcentaje se ubicó 14 puntos por debajo del promedio histórico y en uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas. Si se contabilizan también los negocios todavía sin precio, las ventas alcanzaron el 40% de la cosecha, frente a un promedio reciente del 48%.
