El Banco Central de la República Argentina (BCRA) desplegó distintas herramientas para moderar la suba del dólar y mantener su cotización cerca de los $1.500. La estrategia comenzó a notarse después de un avance superior al 5% durante junio, cuando el tipo de cambio volvió a recibir presión por factores internacionales y una mayor demanda local. La combinación de un dólar más estable y expectativas de inflación en descenso volvió a despertar el interés por las inversiones en pesos.

La autoridad monetaria amplió su oferta en el mercado de futuros y también intervino mediante instrumentos de cobertura cambiaria. El objetivo fue canalizar una parte de la demanda de empresas e inversores hacia activos vinculados con el dólar, sin que toda esa presión llegara al mercado de contado. Al mismo tiempo, el organismo redujo el ritmo de compra de divisas en el mercado mayorista.

Las adquisiciones del Central alcanzaron cerca de USD 290 millones durante las primeras ruedas del período analizado, un volumen inferior al promedio del primer trimestre. La menor compra de reservas permitió que una porción mayor de la oferta privada permaneciera disponible para contener el precio. Ese movimiento fue interpretado por operadores como otra señal de que el Gobierno pretende evitar saltos bruscos.

Más instrumentos para contener la demanda de dólares

El Gobierno autorizó una ampliación de las emisiones de bonos Lelink por hasta USD 1.000 millones. Estos títulos ajustados por el tipo de cambio ofrecen cobertura a quienes buscan protegerse ante una posible devaluación y le otorgan al BCRA otra herramienta para administrar la demanda. La renovación de un REPO por USD 6.000 millones con bancos privados también despejó vencimientos y fortaleció la posición financiera de la entidad.

Desde Balanz señalaron que el Tesoro y el Central buscan reducir la volatilidad cambiaria sin provocar un endurecimiento excesivo de las condiciones monetarias. El Tesoro inyectó pesos mediante sus operaciones financieras y luego retiró parte de esa liquidez con instrumentos atados al dólar. Ese mecanismo procura evitar que los fondos liberados se trasladen de manera directa a la compra de divisas.

La estrategia también contempla sostener las tasas de corto plazo en niveles capaces de desalentar una dolarización acelerada. Las operaciones REPO rondaron una tasa nominal anual del 20%, mientras que los rendimientos mensuales de las Lecap se mantuvieron por encima de la inflación esperada. Mientras esa diferencia continúe, los activos en pesos pueden ofrecer ganancias reales.

Por qué vuelve a hablarse de carry trade

El carry trade consiste en invertir en instrumentos en pesos para obtener un rendimiento superior al aumento del dólar durante el mismo período. La operación resulta favorable cuando la tasa de interés supera la devaluación, pero puede generar pérdidas si la cotización cambia de manera abrupta. Por ese motivo, los analistas consideran que la estrategia conserva un riesgo elevado pese a la intervención oficial.

La consultora Outlier sostuvo que la combinación de un mercado cambiario contenido y proyecciones inflacionarias más bajas abrió una oportunidad de corto plazo para inversores de perfil moderado. El margen depende de que el dólar permanezca cerca de los niveles actuales y de que las tasas continúen por encima de la inflación mensual. La presencia del BCRA aparece como uno de los principales soportes de esa ecuación.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) reflejó una moderación en las proyecciones de inflación. Entre los participantes con mejores resultados, la estimación para junio quedó por debajo del 2%. Una desaceleración sostenida mejoraría el rendimiento real de los instrumentos en moneda local.

Qué inversiones aparecen entre las preferidas

Durante el primer semestre, los bonos ajustados por inflación estuvieron entre las alternativas con mejor desempeño. El salto del dólar registrado en junio redujo parte de esas ganancias cuando se las midió en moneda estadounidense. Aun así, los títulos CER y los bonos duales volvieron a aparecer entre las opciones con posibilidades de ofrecer retornos positivos.

Los instrumentos duales combinan distintas formas de ajuste y pagan según la variable que resulte más favorable dentro de las condiciones establecidas. Esa característica brinda cobertura frente a movimientos de la inflación o de las tasas. Los bonos CER, en cambio, siguen la evolución de los precios y permiten preservar el capital ante una aceleración inflacionaria.

La continuidad del carry trade dependerá de la capacidad oficial para sostener la estabilidad cambiaria. Un aumento de la demanda de dólares, un cambio en las condiciones internacionales o una caída de las tasas podría modificar rápidamente los rendimientos. La oportunidad permanece vinculada al control del mercado y no elimina el riesgo de una corrección posterior.