La Casa de Moneda volverá a poner en funcionamiento sus máquinas para imprimir billetes, aunque no serán pesos argentinos. La imprenta estatal firmó un contrato para producir 700 millones de billetes de curso legal de Nigeria. La operación permitirá ocupar capacidad instalada que había quedado ociosa tras la decisión del Banco Central de importar billetes desde el exterior.

El acuerdo contempla la fabricación de nairas durante un período que podría extenderse entre un año y medio y dos años. La producción se realizará en las plantas de la entidad, entre ellas la sede de Retiro y el establecimiento que perteneció a Ciccone Calcográfica. El contrato marca un giro particular para una empresa estatal que había quedado bajo revisión dentro del esquema de ajuste y reestructuración del Gobierno.

Un contrato para producir billetes nigerianos

El convenio se cerró bajo la modalidad de producción por fasón. En este tipo de contrato, una parte aporta el diseño, la materia prima y las especificaciones técnicas, mientras que la otra pone a disposición sus instalaciones, maquinaria y mano de obra. En este caso, la Casa de Moneda se encargará de fabricar los billetes encargados para Nigeria.

La operación está vinculada con De La Rue, una de las principales compañías internacionales dedicadas a la impresión de billetes. La firma mantiene relación con el Banco Central de Nigeria y derivó parte de esa producción hacia la imprenta estatal argentina. La decisión aparece en un contexto de reorganización del negocio global de impresión monetaria.

El contrato también expone una situación llamativa. Mientras la Argentina importa billetes de proveedores ubicados en China y Malta, la imprenta estatal local fabricará moneda para otro país. Así, la entidad volverá a producir billetes, pero destinados al mercado externo.

La crisis que atravesó Nigeria con sus billetes

El recambio de billetes en Nigeria ya había provocado una fuerte crisis interna entre 2022 y 2023. El entonces gobernador del Banco Central de Nigeria, Godwin Emefiele, impulsó un rediseño de los billetes de mayor denominación, con respaldo del presidente saliente Muhammadu Buhari. El cronograma fijado para reemplazar los ejemplares viejos resultó demasiado ajustado.

La falta de billetes nuevos generó problemas en bancos, cajeros automáticos y comercios. En un país donde buena parte de la población depende del efectivo para sus gastos diarios, el desabastecimiento afectó operaciones básicas. También se registraron protestas, ataques a sucursales bancarias y enfrentamientos con fuerzas de seguridad.

Luego, la Corte Suprema nigeriana resolvió que los billetes anteriores mantuvieran su validez por tiempo indefinido. Esa decisión permitió ordenar el proceso y avanzar hacia un recambio más gradual. En ese escenario, los contratos de producción de billetes recuperaron previsibilidad.

La relación del Gobierno con la Casa de Moneda

La nueva producción llega después de un período de tensión entre el Gobierno y la Casa de Moneda. En 2024, el Banco Central, presidido por Santiago Bausili, licitó la impresión de billetes de $20.000 sin incluir a la imprenta estatal como oferente. Luego, la autoridad monetaria avanzó con la rescisión parcial de contratos de producción.

A partir de esa decisión, proveedores externos como China Banknote Printing and Minting y Crane Currency Malta pasaron a encargarse de la impresión de billetes argentinos de alta denominación. La medida dejó a la Casa de Moneda con una fuerte pérdida de ingresos. Según informes internos, los contratos rescindidos representaban más del 90% de la facturación de la sociedad a diciembre de 2023.

Desde entonces, la empresa mantuvo tareas menores, entre ellas el uso de espacios como depósito para el Banco Central. La firma del contrato para imprimir billetes de Nigeria le permite recuperar actividad industrial sin volver a producir pesos argentinos. Para la imprenta estatal, se trata de una salida exportadora en medio de una etapa de redefinición.

Un nuevo rol para la imprenta estatal

El contrato no modifica la política del Banco Central respecto de la importación de billetes argentinos. La autoridad monetaria mantiene procesos de licitación para cubrir necesidades futuras de circulación. En paralelo, la Casa de Moneda buscará sostener su actividad con trabajos para terceros.

La operación con Nigeria muestra que la capacidad técnica de la imprenta sigue disponible, aunque orientada a otro tipo de demanda. También abre una discusión sobre el rol que puede ocupar la empresa estatal en el mercado internacional de impresión de billetes. En lugar de fabricar pesos para el sistema argentino, sus máquinas se encenderán para producir nairas.