El analista financiero Federico Domínguez analizó la evolución de la actividad económica y defendió el rumbo fiscal del Gobierno nacional, luego de que el Indec informara una caída del 1,5% mensual en el Estimador Mensual de Actividad Económica de abril. En una entrevista con Infobae al Regreso, sostuvo que el equilibrio de las cuentas públicas es el principal activo del programa económico. «El superávit fiscal es la política social más efectiva que tuvo Argentina en décadas», afirmó.

Durante el diálogo con Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Gustavo Lazzari, Domínguez planteó que las principales variables muestran una mejora respecto del inicio de la gestión de Javier Milei. Según su lectura, desde diciembre de 2023 el Gobierno logró reducir la pobreza, ordenar las cuentas públicas y bajar la deuda consolidada. «Bajaste la pobreza del 54 al 28, la pobreza infantil, tenés superávit fiscal, bajaste la deuda consolidada y estás construyendo sobre bases firmes», resumió.

La demanda de pesos y el freno en la actividad

Para Domínguez, uno de los factores que afectó el crecimiento fue la caída de la demanda de pesos durante el año electoral. Según explicó, la incertidumbre política llevó a muchos argentinos a desprenderse de moneda local, lo que obligó al Gobierno a absorber liquidez. Ese proceso, afirmó, derivó en tasas de interés más altas y terminó impactando sobre la actividad.

«Los argentinos, frente al miedo de que pudiera sufrir el programa económico o hubiera un regreso del populismo, dijeron: “No queremos pesos”», señaló. El analista consideró que esa reacción tuvo consecuencias directas sobre la economía real. Aun así, remarcó que las perspectivas de mediano plazo siguen siendo favorables si se mantiene el orden fiscal, avanza la desregulación y continúa la apertura económica.

En esa línea, recordó que el Producto Bruto Interno creció 4,4% el año anterior y sostuvo que distintos organismos internacionales proyectan una expansión de entre 3% y 4%. También afirmó que, bajo un marco macroeconómico más estable, la Argentina podría duplicar sus exportaciones en cinco o seis años. Para el analista, el desafío está en sostener el programa sin que la transición profundice las dificultades de los sectores más rezagados.

Una mejora que no llega igual a todos los sectores

Domínguez reconoció que la recuperación económica es desigual y que no todos los rubros perciben los beneficios al mismo ritmo. Mencionó a los hidrocarburos, la minería y el agro como las actividades que lideran la mejora, especialmente en el interior del país. Sin embargo, admitió que ese impulso tarda en trasladarse al resto de la economía.

«El tiempo que tarda en girar esa rueda es mucho y hay gente que no tiene tanto tiempo para esperar», afirmó. La advertencia apuntó a sectores como las pequeñas y medianas empresas y la industria del conurbano bonaerense, que continúan con mayores dificultades. Para el analista, el margen de acción del Gobierno nacional desde el frente fiscal es limitado, por lo que reclamó una mayor participación de provincias y municipios.

En ese punto, cuestionó la presión tributaria subnacional sobre el sector productivo. «Las provincias siguen masacrando con Ingresos Brutos, que se acumulan en toda la cadena productiva, y las tasas de Seguridad e Higiene son delictivas», planteó. Según su visión, el esfuerzo de reducción de costos y mejora de competitividad debe ser compartido por todos los niveles del Estado.

Inversión, empleo formal y poder adquisitivo

Consultado por la lenta recuperación de la inversión privada y del empleo formal, Domínguez vinculó parte del problema con la volatilidad política. Explicó que las decisiones de inversión suelen tomarse con meses de anticipación y que la incertidumbre electoral afectó proyectos futuros. También mencionó un anticipo de importaciones de bienes de capital asociado a expectativas sobre el tipo de cambio.

Sobre la situación social, reconoció que todavía hay sectores que atraviesan dificultades y familias con problemas de ingresos. De todos modos, insistió en que el balance general es mejor que el registrado al inicio del actual ciclo político. «El conjunto de los argentinos está mejor que en 2023. Después hay sectores más perjudicados y gente que la sigue pasando mal», sostuvo.

El analista remarcó que las políticas públicas deben evaluar el impacto sobre el conjunto de la sociedad, sin perder de vista los sectores más afectados por la transición. También relativizó que la preocupación por el empleo sea un fenómeno nuevo. «En 2023 la gente también tenía miedo porque no llegaba a fin de mes y había un 54% de pobres», concluyó.