El Vaticano advierte con excomulgar a un grupo tradicionalista que desafía al papa León XIV
El Vaticano lanzó una fuerte advertencia contra la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, un grupo católico tradicionalista que planea ordenar cuatro obispos en julio sin autorización del Papa. La Santa Sede consideró que esa decisión constituiría un acto cismático, es decir, una ruptura formal con la Iglesia católica. La tensión abre la crisis más grave entre Roma y los lefebvristas desde 1988.
El cardenal Víctor Manuel Fernández, máxima autoridad doctrinal del Vaticano, advirtió en una declaración oficial que esas ordenaciones serían “un acto cismático”. También señaló que la adhesión formal al cisma “constituye una grave ofensa a Dios y comporta la excomunión establecida por el derecho de la Iglesia”. Según el comunicado, el papa León XIV “continúa rezando” para que los responsables del grupo “vuelvan sobre sus pasos”.
Quiénes son los lefebvristas
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. El grupo nació en oposición a las reformas del Concilio Vaticano II, el encuentro de obispos celebrado en los años sesenta que transformó aspectos centrales de la liturgia, el diálogo con otras religiones y el lenguaje pastoral de la Iglesia.
Para sus seguidores, esas reformas significaron una ruptura con la tradición católica. Por eso mantienen la misa en latín y los ritos previos al Concilio. Aunque su peso numérico es reducido dentro del catolicismo global, la organización tiene presencia internacional y conserva influencia en sectores tradicionalistas.
Según cifras del propio grupo, la Fraternidad cuenta con menos de 1.500 miembros, entre ellos unos 730 sacerdotes y 260 seminaristas. También administra cinco seminarios, casi un centenar de escuelas y desarrolla actividad pastoral en 77 países. Uno de sus centros más importantes en América Latina es el seminario de La Reja, en la provincia de Buenos Aires.
El centro del conflicto
La disputa gira en torno a una pregunta clave dentro de la Iglesia católica: quién puede nombrar obispos. Según el derecho canónico, solo el Papa o una autoridad con mandato pontificio puede autorizar una consagración episcopal. Si una ordenación se realiza sin ese permiso, se considera ilegítima y puede implicar la excomunión automática.
La Fraternidad anunció en febrero que planea ordenar cuatro nuevos obispos el 1° de julio. Sus autoridades sostienen que la decisión responde a una “necesidad espiritual” de sus fieles y a la continuidad de su ministerio. El Vaticano, en cambio, interpreta esa medida como un desafío directo a la autoridad del Papa.
Roma intentó frenar la crisis antes de que avanzara. El 12 de febrero, el cardenal Fernández recibió al superior general de la Fraternidad, Davide Pagliarani, y propuso abrir un diálogo teológico. La condición era suspender las ordenaciones. Una semana después, el grupo rechazó la oferta y confirmó que seguiría adelante.
El antecedente de 1988
La situación recuerda a la crisis de 1988, cuando Marcel Lefebvre consagró a cuatro obispos sin autorización de Juan Pablo II. La respuesta del Vaticano fue inmediata: Lefebvre y los cuatro obispos fueron excomulgados. El arzobispo francés murió en 1991 sin reconciliarse con Roma.
En 2009, Benedicto XVI levantó la excomunión a los obispos sobrevivientes en un intento de recomponer el vínculo. La medida generó un fuerte escándalo internacional porque uno de ellos, Richard Williamson, había negado públicamente el Holocausto en una entrevista. En ese momento, Williamson era rector del seminario lefebvrista de La Reja, en Buenos Aires.
El gobierno argentino lo expulsó del país semanas después. La Fraternidad lo removió como rector y terminó expulsándolo en 2012. A pesar del gesto de Benedicto XVI, la reconciliación plena entre Roma y los lefebvristas nunca llegó a concretarse.
Una nueva ruptura en puerta
En la actualidad, quedan vivos dos de los obispos consagrados por Lefebvre en 1988. Si participan en las nuevas ordenaciones previstas para julio, podrían ser excomulgados nuevamente. Ese escenario elevaría la tensión con Roma a un nivel comparable al de hace casi cuatro décadas.
El actual superior general de la Fraternidad, Davide Pagliarani, es el primer italiano al frente del grupo y también fue rector del seminario de La Reja. Desde su elección en 2018, adoptó una postura más dura frente al Vaticano que la de algunos de sus antecesores. En los últimos meses incluso criticó al papa León XIV por reunirse con Sarah Mullally, primera mujer nombrada arzobispo de Canterbury.
La Santa Sede mantiene abierta la posibilidad de diálogo, pero dejó planteado un límite claro. Si la Fraternidad San Pío X avanza con las ordenaciones sin permiso pontificio, el Vaticano considera que el acto implicará una ruptura formal. La consecuencia, según la advertencia doctrinal, será la excomunión.