Identificaron nuevos restos de personas desaparecidas en el excentro clandestino La Perla
La Justicia Federal de Córdoba confirmó la identificación de nuevos restos de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar en terrenos vinculados al ex centro clandestino de detención La Perla. Los hallazgos corresponden a trabajos realizados en la zona conocida como Loma del Torito, dentro del predio de la Guarnición Militar de La Calera. Según publicó Infobae, se trata de más de diez víctimas, aunque sus identidades no fueron difundidas de inmediato por el protocolo de notificación a las familias.
La validación judicial quedó a cargo del Juzgado Federal N°3 de Córdoba, encabezado por Miguel Hugo Vaca Narvaja. Los análisis fueron realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense junto con el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial cordobés. La información oficial será comunicada una vez que los familiares sean informados y puedan atravesar esa instancia antes de la difusión pública de los nombres.
Un nuevo avance en Loma del Torito
Este es el segundo grupo de identificaciones logrado a partir de los rastrillajes iniciados en 2025 en Loma del Torito. En una etapa anterior, la Justicia había informado la identidad de 12 personas secuestradas y asesinadas entre 1976 y 1977, cuyos restos también fueron recuperados en el mismo sector. Aquellos resultados marcaron un avance significativo en una búsqueda que lleva décadas y que continúa con nuevas evidencias materiales.
Los trabajos combinan investigación judicial, testimonios de sobrevivientes y herramientas tecnológicas aplicadas al terreno. Para localizar posibles áreas de entierro, los equipos utilizaron imágenes satelitales, tecnología LiDAR y fotografías aéreas históricas. En el predio se hallaron fragmentos óseos, entre ellos fémures y partes de cráneos, que luego fueron sometidos a estudios antropológicos y genéticos.
Las víctimas ya identificadas
En la primera ronda de identificaciones se confirmó la identidad de víctimas como José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón, Eduardo Jorge Valverde Suárez y Mario Alberto Nívoli Gauchat. También fueron reconocidos Carlos Alberto D’Ambra Villares, Alejandro Jorge Monjeau López, Sergio Julio Tissera Pizzi, Elsa Mónica O’Kelly Pardo, Oscar Omar Reyes y Ramiro Sergio Bustillo Rubio. Un duodécimo caso no fue difundido por pedido de la familia.
La comunicación de esas identificaciones tuvo un fuerte impacto entre los familiares. Algunos de ellos expresaron públicamente lo que significó recuperar los restos de sus padres, madres o seres queridos después de casi cinco décadas. Para muchas familias, la confirmación no cierra la herida, pero permite reconstruir una parte de la verdad que permaneció oculta durante años.
La Perla y la búsqueda de verdad
La Perla funcionó como uno de los principales centros clandestinos de detención del país entre mediados de 1976 y fines de 1978. Estuvo bajo la órbita del Tercer Cuerpo del Ejército y se estima que por allí pasaron entre 2.200 y 2.500 personas. Durante décadas, sobrevivientes, familiares, organismos de derechos humanos y equipos judiciales sostuvieron la búsqueda de pruebas sobre lo ocurrido en ese predio.
La primera evidencia material de restos humanos en la zona fue confirmada por la Justicia Federal casi cinco décadas después de los crímenes. Desde entonces, los rastrillajes permitieron avanzar en nuevas identificaciones y abrir otra etapa en la investigación. El Equipo Argentino de Antropología Forense lleva cerca de 20 años de trabajo sistemático en la búsqueda de restos vinculados a víctimas del terrorismo de Estado.
La causa judicial
En la causa interviene la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Córdoba, con participación de auxiliares fiscales especializados. La investigación busca reconstruir la identidad de las víctimas, las circunstancias de su secuestro y asesinato, y el funcionamiento represivo del ex centro clandestino. Cada identificación representa una prueba judicial, pero también una respuesta para familias que esperaron durante décadas.
El nuevo hallazgo refuerza la importancia de sostener los trabajos en predios vinculados a la represión ilegal. La combinación de ciencia forense, memoria testimonial y decisión judicial permitió recuperar restos que habían permanecido ocultos durante años. La información completa sobre las nuevas identidades será incorporada al expediente y comunicada siguiendo el protocolo previsto para estos casos.
