Coudet obligado a mover piezas para el Superclásico: quién reemplazará a Vera
La victoria ante Carabobo por la Copa Sudamericana le dejó a River una preocupación central: Fausto Vera sufrió una lesión y quedó descartado para el Superclásico frente a Boca. Eduardo Coudet deberá resolver en tiempo récord quién ocupará un rol clave en el mediocampo.
El volante, titular en 15 de los 16 partidos del año, sufrió un esguince grado 2 en el ligamento colateral medial de la rodilla derecha. El diagnóstico lo deja fuera de las canchas por al menos dos semanas, aunque su recuperación podría extenderse incluso a más de un mes según la evolución.
La baja impacta directamente en la estructura del equipo. Vera es una pieza central en el funcionamiento del River de Coudet: ordena la presión alta, conecta líneas en la circulación y retrocede para iniciar la salida desde el fondo. Su ausencia deja un vacío que hasta ahora nunca había sido necesario cubrir.
El nombre que aparece como reemplazo natural es Kevin Castaño, aunque su presente genera dudas. El colombiano tuvo pocas oportunidades desde la llegada del entrenador y, en su primera titularidad reciente, mostró un nivel bajo que derivó en su salida en el entretiempo en medio de silbidos.
Otra alternativa es Giuliano Galoppo, pero llega sin ritmo. Recién recuperado de una lesión de tobillo, no sumó minutos en los primeros partidos del ciclo Coudet y el propio DT admitió que necesita tiempo de trabajo antes de volver a competir. Además, sus características son más ofensivas que las de Vera.
En ese contexto, gana terreno Juan Cruz Meza. El juvenil de 18 años volvió a tener protagonismo y viene de completar los 90 minutos en su última presentación, incluso adaptándose a funciones más retrasadas en el mediocampo. Su despliegue, dinámica y buen manejo lo posicionan como una opción real, aunque su falta de experiencia en partidos de alta exigencia abre interrogantes.
Con el Superclásico en el horizonte, Coudet enfrenta una decisión determinante. Sin un reemplazante directo para Vera, el DT deberá apostar por adaptación, riesgo o confianza en un juvenil en un partido que no admite margen de error.