River le ganó 1-0 a Carabobo en el Monumental, consiguió su primera victoria en la Copa Sudamericana y se subió a la cima del Grupo H en la antesala del Superclásico frente a Boca. El equipo de Eduardo Coudet no mostró su mejor versión, sufrió más de lo esperado ante un rival ordenado y terminó resolviendo el partido por jerarquía individual, en una noche que dejó tanto alivio por el resultado como preocupación por el rendimiento y el estado físico de algunos jugadores.

El planteo inicial, con una rotación masiva pensando en el duelo del domingo, condicionó el desarrollo desde el arranque. River fue un equipo largo, impreciso y sin conexiones claras en el mediocampo, lo que facilitó el trabajo de Carabobo, que se plantó con una línea de cinco defensores, presión alta y un esquema pensado para incomodar. La posesión del local nunca se tradujo en peligro real y, salvo un intento aislado de Juanfer Quintero y algún remate desviado, el primer tiempo transcurrió sin situaciones claras y con una sensación creciente de incomodidad en el Monumental.

A ese contexto se sumó una señal de alerta temprana: la salida de Fausto Vera a los 18 minutos por una molestia física, en una semana donde cada detalle se observa con lupa por la cercanía del Superclásico. El equipo se fue al descanso bajo silbidos, reflejo del fastidio de los hinchas ante una actuación apagada y sin respuestas, en uno de los pasajes más flojos desde la llegada de Coudet.

El complemento mostró otra actitud, impulsada por los cambios. El ingreso de Sebastián Driussi y Kendry Páez modificó la dinámica ofensiva, le dio mayor profundidad al equipo y permitió que River comenzara a jugar más cerca del arco de Bruera. Sin embargo, la mejora no fue sostenida desde lo colectivo, sino que apareció a partir de acciones individuales y espacios que empezó a ceder el rival.

El gol llegó a los 66 minutos, en una jugada que sintetizó ese cambio de escenario: recuperación, transición rápida y resolución directa. Páez condujo con decisión y Driussi, con oportunismo y precisión, definió para romper el cero. A partir de ahí, el partido se abrió, Carabobo adelantó líneas y River encontró más espacios, aunque sin lograr una diferencia mayor que le diera tranquilidad definitiva.

En el tramo final, el equipo local controló el resultado sin sobresaltos, pero sumó otra preocupación con la salida de Quintero por una molestia que lo obligó a dejar el campo en el inicio del segundo tiempo. Así, la victoria quedó atravesada por una doble lectura: tres puntos necesarios en la Copa, pero con señales que invitan a la cautela de cara a lo que viene.

Tras el partido, Coudet no esquivó el análisis y dejó definiciones extensas sobre lo ocurrido: “Era un partido que teníamos que ganar. Hice muchas modificaciones, pero salió cruzado. Más allá de que actuaron muchos que no iniciaban los partidos, con poco ritmo, debíamos ganar, sumar tres puntos. Cuidamos los que venían con más desgaste. Tantos cambios es un montón, sabía que podía costar; podemos dar mucho más. Lo más importante fue el resultado, ahora se viene una final el domingo”.

En esa misma línea, profundizó sobre la decisión de rotar y el rendimiento del equipo: “Siempre digo que es muy importante la competencia interna. Les damos las mismas herramientas a todos. Hay que seguir trabajando para mejorar en los planos individual y grupal. Es difícil hacer un buen partido con ocho cambios… Lo definí ayer. Debemos crecer”.

También llevó algo de tranquilidad respecto a los jugadores que salieron con molestias, aunque sin confirmaciones definitivas: “Acá no hago análisis individuales, los hago puertas adentro. Fausto tuvo una pequeña molestia, no sería nada grave. Juanfer creyó poder seguir en el segundo tiempo, pero no pudo más”.

Finalmente, el entrenador puso el foco en lo que viene y en el contexto emocional del equipo: “Acá siempre las formas importan. El cómo en River es importante, pero bueno, tenemos una final el domingo y ojalá que le podamos dar una alegría a la gente. Me gusta, es una semana linda. Sabemos lo que significa el clásico contra Boca para el hincha. Esperamos poder darle una alegría en casa”.

Con este resultado, River suma 4 puntos y lidera el Grupo H, aunque el rendimiento dejó más dudas que certezas. Todo quedará en segundo plano rápidamente, porque el domingo desde las 17 el Monumental volverá a ser escenario del Superclásico ante Boca, en un partido que puede marcar el rumbo inmediato del ciclo.