El Gobierno nacional se prepara para una nueva etapa del plan económico luego del acuerdo con el FMI
Tras el anuncio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 20.000 millones de dólares, el Gobierno nacional comienza a delinear una nueva etapa de su programa económico. Con una visión de mediano y largo plazo, el oficialismo apuesta a que el respaldo financiero permita reforzar las reservas del Banco Central, reducir el riesgo país y habilitar el retorno a los mercados internacionales a partir de 2026.
Mientras tanto, el equipo económico mantiene cautela respecto a los plazos inmediatos, en particular sobre la secuencia de desembolsos que deberá definir el directorio del FMI. Ese detalle, aún pendiente, es el que mantiene expectante al mercado.
Qué esperan el Gobierno y los analistas del primer desembolso
De acuerdo con un informe de la consultora 1816, en la mayoría de los programas del FMI aprobados desde 2000, el primer giro no supera el 20% del total acordado. Incluso, menos del 10% de los programas entregaron más de la mitad de los fondos en el primer tramo. Sin embargo, desde el Gobierno insisten en que este caso es distinto: el ajuste ya está hecho y los fondos no se utilizarán para financiar gasto público, sino para recapitalizar el Banco Central y respaldar la base monetaria.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, explicaron que el objetivo es llevar las reservas brutas hasta los 50.000 millones de dólares, lo que permitiría acelerar la apertura gradual del cepo cambiario. En esa línea, destacaron que las letras intransferibles del Tesoro, que hoy suman cerca de 23.000 millones, podrían ser rescatadas con parte del dinero ingresado.
Reservas, inflación y riesgo país: los ejes de la estrategia
Según explicaron desde el equipo económico, el nuevo acuerdo no implica un aumento de la deuda bruta, sino un cambio de acreedor. Al reemplazar pasivos con el BCRA por financiamiento del FMI a tasas más bajas, el Tesoro podría recuperar grados de libertad y fortalecer la hoja de balance del Central.
Uno de los objetivos centrales es reducir de manera sostenible el índice de riesgo país, con vistas a volver a emitir deuda en los mercados internacionales en 2026. La apuesta es que, con reservas fortalecidas, menor inflación y estabilidad macroeconómica, Argentina pueda refinanciar sus compromisos sin seguir sacrificando reservas del BCRA.
La inflación empieza a ceder y se espera una baja sostenida
En paralelo, el Gobierno proyecta que el índice de precios al consumidor (IPC) se ubique por debajo del 2% mensual a partir de mayo o junio. Se trataría de un nuevo piso inflacionario tras el fuerte ajuste de los primeros meses de gestión, que implicó un sinceramiento de precios relativos, principalmente en tarifas, combustibles y tipo de cambio.
Esta baja en la inflación es clave no solo para aliviar a los sectores más golpeados, sino también para consolidar las expectativas y reforzar la credibilidad del plan. En ese sentido, desde el Palacio de Hacienda aseguran que el programa monetario y fiscal está funcionando, aunque el impacto en la actividad aún es heterogéneo.
Opciones adicionales en carpeta: Repo, Bopreal y dividendos
Entre las herramientas disponibles para seguir robusteciendo las reservas, se analiza una posible ampliación del préstamo Repo firmado en enero por USD 1.000 millones con un consorcio de bancos internacionales. Ese crédito podría replicarse en nuevas tandas durante el año, si el riesgo país sigue bajando y las condiciones financieras lo permiten.
También se evalúa una cuarta serie del bono Bopreal, esta vez destinado a facilitar el giro de dividendos de empresas extranjeras. Sería una forma de descomprimir presiones sobre el tipo de cambio oficial en caso de avanzar con una apertura del cepo.
Una etapa de consolidación, con respaldo internacional
Con el acuerdo firmado y el respaldo explícito del FMI, el Gobierno avanza hacia una fase de consolidación. A diferencia de administraciones anteriores, que buscaron sostener artificialmente el tipo de cambio y el gasto, la gestión de Javier Milei impulsa un enfoque basado en disciplina fiscal, sinceramiento de precios y acumulación de reservas.
La expectativa es que, con estos pilares en marcha, se genere un círculo virtuoso que permita recuperar el crédito externo, mejorar el acceso al financiamiento privado y atraer inversiones en sectores estratégicos como energía, minería y agroindustria. Mientras tanto, el equipo económico se mantiene enfocado en sostener el equilibrio fiscal y evitar cualquier desvío que ponga en riesgo el sendero trazado.
