Química de la amistad: cómo explican los científicos las relaciones humanas
La expresión «hubo química» parece ser más adecuada que la tradicional «cuestión de piel», cuando se habla de la amistad, según la evidencia científica. La química detrás de las relaciones humanas incluye fenómenos químicos que van más allá de las palabras y los gestos, y un factor esencial en este proceso es el olfato.
Estudios recientes han identificado que el olor corporal desempeña un papel fundamental en el desarrollo de vínculos. Particularmente, en las amistades que se forman de manera casi instantánea. La investigadora Inbal Ravreby, estudiante de doctorado en Neurociencia en el Instituto Weizmann de Ciencias de Israel, ha descubierto que aquellos que forman una amistad «clic», tienden a tener una mayor similitud química en sus olores corporales.
«Como científica, quería entender si realmente existe química entre personas. Encontramos que los humanos pueden percibir esta similitud de olor corporal entre amigos», señaló Ravreby. Este hallazgo sugiere que la química entre personas no es solo una metáfora, sino una realidad medible científicamente.
Para comprender cómo los olores influyen en las relaciones, Ravreby y su equipo reclutaron a amigos que se describían como «amigos clic». Luego, les pidieron que usaran camisetas durante dos noches consecutivas. Posteriormente, los participantes olieron los olores corporales de sus amigos y de personas aleatorias. Y encontraron similitudes tanto químicas como perceptuales en los olores corporales de los amigos.
El estudio mostró que se podía predecir la conexión mutua con un 71% de precisión utilizando la similitud del olor corporal y una nariz electrónica. Este resultado resalta la importancia del olfato en las interacciones sociales humanas, un aspecto que a menudo se subestima.
Además del olfato, otros factores como los movimientos corporales y la forma de hablar también juegan un papel crucial en cómo nos relacionamos. En otro experimento, los participantes realizaron el «juego del espejo», donde movían sus manos de manera coordinada durante dos minutos, lo que les permitía olerse subconscientemente. Los hallazgos mostraron que la sincronización y la complejidad de los movimientos podían predecir la conexión «clic» entre las personas.
Ravreby, quien ha estado fascinada por la amistad desde su infancia, señaló que este tipo de vínculo se define como una conexión rápida y recíproca. La investigadora continúa explorando cómo el olfato y otros sentidos influyen en nuestras interacciones sociales y cómo estos pequeños detalles sutiles, que a menudo pasamos por alto, juegan un papel crucial en la formación de relaciones.
