Hoy, 13 de abril, se celebra en nuestro país el Día del Kinesiólogo, en la que se conmemora la creación de la primera escuela de kinesiología en 1937, en la Facultad de Medicina de Buenos Aires (UBA). Este día se celebra desde 1950, cuando fue reconocida a nivel nacional. Es importante recordar cada servicio que prestan a la comunidad para rehabilitar y mejorar la vida de sus pacientes. Su entrega, compromiso y vocación influyen significativamente en cada persona, su familia y entorno.

Se trata de una disciplina que va de la mano con la medicina, en la cual se estudian los movimientos del cuerpo para determinar si existe alguna lesión y el origen del dolor. También, determina cómo recetar el tratamiento más adecuado para resolver el problema e iniciar la apropiada rehabilitación.

Liliana Perret, responsable de la Dirección de Rehabilitación de la provincia, asegura: “Lo que más se conoce en el mundo de la rehabilitación es el abordaje de la patología traumatológica, pero en todas las ramas de la salud se puede encontrar el trabajo de los kinesiólogos. Por ejemplo, en personas quemadas o con trastornos neurológicos. Esto es un trabajo interdisciplinario para dar una buena respuesta al paciente que lo necesita”.

Especialidades y niveles

Con respecto a las especialidades y niveles, Perret destaca: “Hay profesionales que manejan mejor determinadas áreas de salud. También existe el kinesiólogo generalista, como el médico generalista. Lo ideal es que el paciente con base en el diagnóstico médico sea tratado por un profesional idóneo. Por esto, la red de kinesiología tiene también niveles: un nivel alto de complejidad para el paciente que más necesita intervención e interdisciplina, esto se brinda en los hospitales del tercer nivel. Cuando ese paciente empieza a descomplejizarse, buscamos acercarlo lo más posible a su domicilio, porque el desarraigo no es menor, ni lo que la familia tiene que gastar para poder trasladarse, y es fundamental esa parte emotiva para la recuperación del paciente”, detalla.