La reducción de la oferta ganadera en Estados Unidos, combinada con una demanda interna elevada de carne vacuna, aparece como una oportunidad para que Argentina amplíe su participación en uno de los mayores mercados consumidores del mundo. El escenario está asociado, entre otros factores, con las dificultades productivas provocadas por la sequía prolongada en regiones ganaderas del oeste estadounidense.

El análisis señala especialmente la situación de la cuenca del río Colorado, fundamental para el abastecimiento de agua y el riego en distintos estados. La menor disponibilidad hídrica afecta a producciones agrícolas destinadas a la alimentación animal, como la alfalfa, y agrega presión sobre un rodeo bovino estadounidense que viene reduciéndose.

Ese contexto coincide con precios elevados de la carne en Estados Unidos y con una creciente necesidad de complementar la producción doméstica mediante importaciones. Para Argentina, la posibilidad de aprovechar esa demanda dependerá tanto de su capacidad para ampliar la producción como de sostener el acceso comercial a ese mercado.

Menos ganado y una demanda que continúa elevada

Estados Unidos consume aproximadamente 12 millones de toneladas de carne vacuna al año, según los datos consignados en el análisis. En períodos de producción normal genera alrededor de 10 millones de toneladas, por lo que ya necesita importaciones para completar parte de su abastecimiento.

La proyección planteada advierte que la producción estadounidense podría reducirse durante los próximos tres a cinco años si continúa la contracción del stock ganadero. En ese escenario, el volumen disponible podría acercarse a los ocho millones de toneladas anuales o incluso quedar por debajo de ese nivel.

Al mismo tiempo, los precios al consumidor muestran la presión existente sobre la oferta. El informe sitúa el valor de una libra de carne vacuna —unos 450 gramos— alrededor de USD 5,79, mientras determinados productos comercializados en grandes cadenas gastronómicas superan los USD 10,50 por libra.

La suba también puede trasladarse parcialmente hacia otras proteínas animales mediante sustitución del consumo. Cuando la carne vacuna se encarece, una parte de la demanda se desplaza hacia pollo u otras alternativas y presiona también sobre sus precios.

La sequía condiciona la producción ganadera

Uno de los factores señalados detrás de esta tendencia es la disminución de la disponibilidad de agua en el oeste de Estados Unidos. La cuenca del río Colorado abastece a distintas regiones agrícolas y urbanas y resulta especialmente relevante para actividades que dependen del riego.

La producción de alfalfa tiene un peso importante dentro de ese sistema por su utilización como alimento para el ganado. Una menor disponibilidad de agua puede encarecer o limitar esa producción y, con ello, aumentar los costos para mantener rodeos en determinadas zonas.

El análisis menciona además los bajos niveles de los lagos Mead y Powell como señales de las dificultades que atraviesa la cuenca. Se trata de dos de los principales reservorios artificiales del sistema del Colorado y su evolución es seguida especialmente por su importancia para el abastecimiento de agua y la generación hidroeléctrica.

El fenómeno de sequedad prolongada ha llevado a utilizar el concepto de «aridificación» para describir transformaciones que exceden una sequía puntual y pueden modificar de manera persistente las condiciones productivas de la región.

Qué oportunidad representa para Argentina

Para la ganadería argentina, una menor producción estadounidense abre espacio para colocar más carne en el mercado internacional. Estados Unidos combina una elevada capacidad de consumo con una oferta interna que no siempre logra cubrir completamente sus necesidades.

El artículo plantea que, para aprovechar una expansión de esta magnitud, Argentina necesitaría incrementar de manera considerable su stock bovino. La propuesta de duplicarlo o incluso triplicarlo constituye una estimación sobre el potencial requerido para abastecer volúmenes mucho mayores y no una proyección oficial consolidada.

El desafío implica mucho más que aumentar la cantidad de animales. También requiere inversiones en genética, alimentación, frigoríficos, sanidad, infraestructura, logística y capacidad exportadora, además de mantener reglas que permitan planificar ciclos productivos que en la ganadería se extienden durante varios años.

La oportunidad estadounidense se suma además al peso de China, otro de los principales compradores mundiales de carne. Una mayor apertura de mercados permite diversificar destinos y colocar cortes y productos que tienen escasa demanda dentro del mercado argentino.

Un escenario favorable para el interior productivo

La combinación de demanda internacional, precios elevados y limitaciones de oferta en grandes países productores puede mejorar las perspectivas del complejo ganadero argentino. El principal beneficio potencial se concentra en las provincias donde se desarrolla la producción bovina y en toda la cadena vinculada con frigoríficos, transporte y servicios.

El escenario, sin embargo, dependerá de que las tendencias internacionales señaladas se sostengan y de la capacidad argentina para incrementar su producción sin comprometer el abastecimiento doméstico. También será necesario competir con otros grandes exportadores que buscarán aprovechar cualquier déficit adicional de carne en Estados Unidos.

Con los mercados estadounidense y chino demandando proteínas animales, Argentina cuenta con una oportunidad para ampliar el peso de la carne dentro de sus exportaciones. Convertir esa posibilidad en mayores volúmenes de ventas externas requerirá un crecimiento sostenido del rodeo y nuevas inversiones a lo largo de toda la cadena ganadera.