El Banco Central avanzó con una flexibilización normativa que podría abrir una nueva vía de financiamiento en dólares para empresas que no generan divisas. La medida permite otorgar préstamos en moneda extranjera cuando el tomador cuente con la garantía de un exportador con ingresos futuros en dólares. Ahora, el Gobierno analiza extender ese esquema al sector inmobiliario para facilitar el crédito destinado a desarrolladores.

La idea apunta a reactivar el llamado crédito intermedio. Bajo ese modelo, el banco financia al desarrollador y luego ese financiamiento puede trasladarse al comprador de una unidad nueva o en construcción. Hoy, muchos interesados no acceden a créditos hipotecarios tradicionales porque los inmuebles en pozo todavía no cuentan con escritura.

Cómo funcionaría el nuevo esquema

Hasta ahora, desde la convertibilidad, los bancos solo podían prestar los dólares de sus clientes a empresas que generaran divisas. Con la nueva norma, una compañía que no produce dólares podría recibir financiamiento si cuenta con el respaldo de un exportador. Ese garante aportaría un flujo futuro en moneda extranjera para asegurar el repago de la operación.

En el caso del real estate, la herramienta podría permitir que los desarrolladores accedan a fondos en dólares para avanzar con obras. Luego, ese financiamiento se trasladaría al comprador final mediante un esquema de pago asociado a la unidad. El objetivo es cubrir un vacío que hoy limita la venta de departamentos nuevos y en construcción.

El ministro de Economía, Luis Caputo, ya había señalado ante empresarios del sector que el crédito hipotecario es clave para los desarrollos inmobiliarios. También planteó la posibilidad de crear un fondo de créditos hipotecarios con participación de bancos, agentes del mercado de capitales y organismos multilaterales. Según esa mirada, el financiamiento podría ampliar la capacidad de compra y sostener nuevos proyectos.

El impacto en la construcción

La construcción atraviesa un escenario complejo. El sector perdió alrededor de 120.000 empleos en un año y apenas recuperó una parte menor de esos puestos. Para el Gobierno, se trata de una actividad clave por su efecto sobre la economía, el empleo y la demanda de insumos.

El crédito aparece como una pieza necesaria para reactivar obras y ampliar el universo de compradores. Hoy, buena parte de los departamentos en construcción se vende a segmentos de mayor poder adquisitivo o a compradores que no necesitan financiamiento para acceder a una vivienda. En cambio, la falta de crédito deja afuera a familias que podrían comprar, pero no califican para una hipoteca tradicional.

Los desarrolladores también enfrentan un aumento fuerte de los costos de construcción medidos en dólares. Según referentes del sector, el costo por metro cuadrado se mantiene elevado y eso encarece los proyectos en pozo. En algunos barrios, los márgenes se redujeron tanto que nuevas obras dejaron de ser viables.

Un mercado inmobiliario en transición

El sector inmobiliario atraviesa una etapa de transición. Los desarrolladores ya no cuentan con el mismo flujo de inversores que buscaban refugiarse en ladrillos para dolarizar excedentes. Con un mercado financiero más atractivo, parte de ese capital migró hacia otros instrumentos.

Al mismo tiempo, los departamentos usados muestran precios que algunos analistas consideran atrasados frente a otras variables de la economía. Un mayor acceso al crédito podría ampliar la demanda, dinamizar operaciones y convalidar una recuperación gradual de valores. Ese movimiento también podría impactar en la venta de unidades nuevas.

El desafío habitacional sigue siendo amplio. Datos citados por especialistas indican que una parte significativa de los hogares enfrenta problemas de acceso a vivienda, necesidad de mejoras o condiciones deficientes de ubicación y servicios. Por eso, el financiamiento no solo interesa al mercado inmobiliario, sino también a la discusión sobre acceso a la vivienda.

La expectativa del sector

La posible extensión de la norma al real estate genera expectativa entre bancos, desarrolladores y cámaras empresarias. Para que funcione, todavía resta definir cómo se estructurarían las garantías, qué rol tendrían los exportadores y de qué manera se trasladaría el financiamiento al comprador final. También será clave determinar si el mercado de capitales puede complementar el fondeo bancario.

El Gobierno busca que el crédito en dólares ayude a recuperar dinamismo sin recurrir a una devaluación como mecanismo de competitividad. La apuesta oficial pasa por reducir trabas, mejorar el financiamiento y ordenar las condiciones para que el sector vuelva a invertir. En ese marco, el Banco Central abrió una puerta que podría tener impacto directo en los proyectos inmobiliarios.