Un experto argentino puso en duda la viabilidad de Sea Lion, el proyecto petrolero que avanza en Malvinas
Un estudio técnico elaborado por el petrofísico argentino Juan Carlos Glorioso cuestionó algunos de los supuestos utilizados para proyectar la explotación del yacimiento Sea Lion, ubicado unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas. El especialista sostuvo que, con la información pública disponible, la productividad estimada para los pozos y determinados costos previstos «no lucen razonables». El proyecto es impulsado por Navitas Petroleum, con una participación del 65%, y Rockhopper Exploration, con el 35% restante.
Sea Lion ya alcanzó la decisión final de inversión y sus desarrolladores proyectan obtener el primer petróleo en marzo de 2028. La primera etapa contempla una unidad flotante de producción con capacidad para unos 55.000 barriles diarios, mientras las empresas analizan expansiones posteriores que podrían elevar considerablemente ese volumen. Rockhopper informó que el financiamiento de la fase inicial incluye US$1.000 millones de deuda y que el costo total estimado asciende a unos US$1.800 millones hasta comenzar la producción.
El rendimiento que debería alcanzar cada pozo
El estudio de Glorioso parte de las reservas certificadas y de los planes de perforación conocidos hasta el momento. Según sus cálculos, cada pozo debería recuperar durante su vida útil alrededor de 14 millones de barriles para alcanzar los volúmenes asignados al proyecto. El especialista estimó además un gasto de capital cercano a US$36 millones por pozo al considerar perforaciones e instalaciones asociadas.
El cuestionamiento surge porque Sea Lion todavía no se encuentra en producción y buena parte de las estimaciones dependen de ensayos realizados durante períodos limitados. Glorioso señaló que la respuesta de los primeros pozos será decisiva para determinar si las proyecciones pueden sostenerse. A su juicio, una segunda fase de inversiones dependerá en buena medida de esos resultados iniciales.
La firma estadounidense Netherland, Sewell & Associates (NSAI) certificó unas 314 millones de barriles de reservas probadas y probables para Sea Lion. Si se incorporan las reservas clasificadas como posibles, la cifra asciende a alrededor de 408 millones de barriles. Los recursos contingentes y prospectivos presentan un grado de incertidumbre mayor porque su recuperación comercial depende de factores técnicos y económicos que todavía deben comprobarse.
La falta de grandes compañías de servicios suma otro interrogante
El informe también analiza las dificultades que podría enfrentar el consorcio para contratar proveedores internacionales con experiencia en operaciones petroleras costa afuera. Empresas como SLB, Halliburton y Baker Hughes comunicaron que no participarán del proyecto, en un escenario atravesado por las sanciones argentinas contra compañías vinculadas con la explotación de hidrocarburos en torno a las islas. Para Glorioso, la ausencia de firmas de primera línea puede aumentar los riesgos operativos y producir demoras.
El especialista remarcó que Sea Lion se encuentra en una zona del Atlántico Sur con condiciones marítimas exigentes. Una explotación costa afuera requiere equipos, logística y servicios especializados capaces de responder ante incidentes técnicos. La calidad y experiencia de los contratistas que finalmente sean seleccionados será, por ese motivo, uno de los factores que condicionarán el desarrollo.
Argentina reclama la soberanía sobre las Islas Malvinas, administradas por el Reino Unido, y considera ilegales las actividades hidrocarburíferas realizadas sin autorización argentina en las áreas marítimas en disputa. Durante 2026, el Gobierno reforzó las medidas contra empresas vinculadas con Sea Lion y anunció nuevas acciones internacionales. Las compañías involucradas, en cambio, mantienen el cronograma de desarrollo y aseguran contar con las aprobaciones y el financiamiento necesarios para la primera etapa.
Sea Lion frente a la escala de Vaca Muerta
Glorioso también comparó el proyecto con Vaca Muerta, donde ya existe una actividad productiva de gran escala y una demanda sostenida de equipos y servicios. Según el especialista, esa diferencia puede influir sobre las compañías internacionales que deban decidir dónde concentrar inversiones, personal y tecnología. Consideró que Vaca Muerta ofrece actualmente un horizonte comercial más previsible, mientras Sea Lion todavía debe demostrar el comportamiento real de sus pozos.
Los desarrolladores mantienen una perspectiva más expansiva. Navitas proyecta utilizar la primera fase para evaluar el comportamiento del reservorio y avanzar posteriormente con nuevas etapas, mientras analiza incorporar una segunda unidad flotante de producción. El plan completo contempla recursos muy superiores a los incluidos en la etapa inicial, aunque su desarrollo dependerá de los resultados técnicos y económicos obtenidos después del comienzo de la extracción.
Sea Lion entró así en una etapa decisiva después de años de exploraciones, demoras y cambios de socios. La financiación inicial y la decisión de inversión ya están cerradas, pero el rendimiento efectivo de los primeros pozos será la prueba central para las proyecciones de producción. El estudio argentino sostiene que los datos disponibles todavía no permiten dar por demostradas algunas de las expectativas sobre las que se apoya el proyecto.
