Estudiantes argentinos perdieron habilidades verbales en una década y los expertos ponen el foco en las pantallas
Las capacidades verbales de estudiantes argentinos mostraron un retroceso significativo durante la última década, según una investigación realizada por especialistas de la Universidad Austral. El estudio detectó una caída promedio de 8,4 puntos entre 2013 y 2023 y también registró un descenso de 3,6 puntos en el coeficiente intelectual total entre alumnos de la misma edad. Los autores advierten, sin embargo, que los resultados no permiten atribuir el deterioro a una única causa.
La investigación analizó a 849 estudiantes de escuelas privadas de entre 8 y 15 años mediante herramientas estandarizadas. Las habilidades verbales evaluadas están vinculadas con la comprensión lectora, la capacidad de seguir consignas, incorporar conocimientos, explicar ideas y elaborar razonamientos. El retroceso llamó especialmente la atención porque coincide con un período de fuerte expansión del uso de celulares, redes sociales y otras tecnologías digitales.
Las pantallas aparecen como una hipótesis, no como una explicación única
Florencia Daura, profesora de la Universidad Austral e investigadora del CONICET, señaló que los resultados apuntan en la misma dirección que las evaluaciones internacionales. Tanto el estudio psicométrico como PISA muestran dificultades especialmente marcadas en habilidades lingüísticas y de comprensión. Esa coincidencia fortalece la hipótesis de un deterioro real, aunque no demuestra por sí sola qué lo provoca.
Uno de los factores bajo observación es la exposición a dispositivos digitales durante el aprendizaje. Según los datos citados por la investigadora, más del 55% de los estudiantes argentinos afirmó que sus compañeros se distraen con dispositivos en la mayoría o en todas las clases de Ciencias, frente a un promedio del 28% en la OCDE. Los alumnos que reportan mayores niveles de distracción digital también presentan, en promedio, peores resultados.
Los investigadores insisten en que esa relación no debe confundirse con causalidad. El fenómeno puede estar influido por factores educativos, familiares, sociales, económicos y culturales, además del uso de pantallas. El estudio tampoco establece qué proporción de la caída observada podría atribuirse específicamente a celulares, redes sociales o inteligencia artificial.
También cayó el coeficiente intelectual promedio
A igual edad, los estudiantes evaluados en 2023 obtuvieron un promedio 3,6 puntos inferior en coeficiente intelectual total respecto de los examinados en 2013. El dato resulta relevante porque durante décadas distintos estudios registraron una tendencia histórica al aumento gradual de estas mediciones, conocida como «efecto Flynn». Los nuevos resultados sugieren una posible desaceleración o reversión de esa tendencia, aunque no permiten extender la conclusión automáticamente a toda la población argentina.
Cecilia Adrogué, otra de las autoras, también vinculó parte del problema con la pérdida de atención. Según explicó, el uso intensivo de celulares y redes sociales podría interferir con una capacidad básica para aprender: sostener la concentración durante períodos prolongados. Aun así, coincidió en que el retroceso cognitivo observado responde a múltiples factores.
Una brecha importante entre alumnos de escuelas públicas y privadas
El equipo también comparó en 2023 a 89 estudiantes de escuelas públicas y 184 de instituciones privadas de la provincia de Buenos Aires, todos de entre 10 y 12 años. Los alumnos de escuelas privadas obtuvieron resultados superiores en CI verbal, no verbal y total. La diferencia alcanzó 25,89 puntos en habilidades verbales y 26,79 puntos en la medición global.
Los autores advirtieron que esa brecha no permite concluir que el tipo de gestión escolar sea la causa. La asistencia a una escuela pública o privada está asociada con condiciones socioeconómicas, familiares y educativas que no fueron controladas completamente en el estudio. Para las investigadoras, el dato muestra sobre todo la magnitud de una desigualdad que requiere análisis más específicos.
Qué proponen los investigadores
Entre las recomendaciones aparece la necesidad de reforzar desde los primeros años habilidades como razonamiento abstracto, comprensión lectora, autorregulación y perseverancia. Daura planteó que las políticas educativas deberían observar no solo cuánto aprenden los estudiantes, sino también bajo qué condiciones pueden sostener esos aprendizajes. También propuso identificar experiencias escolares exitosas y convertirlas en políticas que puedan replicarse.
Adrogué sumó la regulación del uso de dispositivos durante el horario escolar como una posible herramienta. Además, reclamó más estudios que permitan medir con mayor precisión el impacto de las pantallas sobre el rendimiento y distinguirlo de otros factores. Por ahora, la evidencia muestra una asociación preocupante entre distracción digital y desempeño, pero no permite reducir el deterioro cognitivo a una sola explicación.
