La economía argentina llega al tramo final de 2026 con señales contrapuestas: la actividad perdió impulso y el desempleo subió, pero el Gobierno mantiene el superávit fiscal y el comercio exterior continúa generando dólares. El PBI cayó 0,6% desestacionalizado durante el segundo trimestre frente al primero, aunque permaneció 2% por encima del mismo período de 2025, mientras la desocupación alcanzó el 7,9%. Ese escenario alimenta las dudas sobre la velocidad de la recuperación, pero no modificó por ahora la lectura favorable que algunos bancos internacionales de Wall Street mantienen sobre los fundamentos macroeconómicos.

La principal apuesta del equipo económico continúa siendo sostener la desaceleración de los precios sin un salto brusco del tipo de cambio. A eso se suma el equilibrio de las cuentas públicas: en agosto, el Sector Público Nacional registró un superávit financiero de $635.529 millones y acumuló un resultado positivo equivalente a alrededor de 0,2% del PBI en los primeros ocho meses. El frente comercial también siguió aportando divisas, con un superávit de US$2.187 millones en agosto.

Una economía que crece a distintas velocidades

Los números agregados esconden diferencias importantes entre sectores. Energía, agro y minería concentran buena parte de la expansión y del ingreso de dólares, mientras industria, construcción y comercio muestran una evolución considerablemente más débil. Esa disparidad también ayuda a explicar por qué una economía que todavía podría cerrar 2026 con crecimiento no necesariamente transmite una sensación equivalente en los grandes centros urbanos.

El deterioro del empleo formal convivió además con un avance del cuentapropismo y de la informalidad. Esa transformación evitó que toda la pérdida de puestos registrados se trasladara directamente al desempleo, pero implicó una modificación en la calidad de parte del trabajo disponible. Para el Gobierno, el desafío pasa por conseguir que los sectores actualmente más dinámicos terminen arrastrando al resto de la actividad.

La estrategia oficial mantiene como pilares la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal y una mayor orientación exportadora. El ministro Luis Caputo sostuvo recientemente que el modelo económico busca impulsar el crecimiento a través de las ventas externas. El Presupuesto 2027 también parte de la continuidad de ese esquema, aunque sus previsiones de actividad se ubican por encima de buena parte de las estimaciones privadas.

Qué espera Citibank para 2027

En ese escenario, Citibank conserva una visión favorable sobre la evolución macroeconómica argentina. Según el informe citado por Infobae, la entidad proyecta un crecimiento del PBI del 3,2% durante 2027 y considera que el superávit fiscal, la menor inflación y una actividad todavía en expansión sostienen los fundamentos del programa. El banco advierte, al mismo tiempo, sobre problemas como el deterioro de algunos ingresos y el aumento de la morosidad.

Uno de los supuestos centrales del escenario de Citi es una recuperación del poder adquisitivo. La entidad calcula una inflación mensual promedio del 1,9% durante 2027 y aumentos salariales cercanos al 2,4%, combinación que llevaría a los ingresos a ubicarse en octubre de ese año por encima de los niveles de octubre de 2023. Se trata de una proyección del banco y dependerá de que se cumplan sus hipótesis sobre precios, actividad y estabilidad cambiaria.

El informe también analiza distintos escenarios políticos para 2027 y cómo podrían reaccionar los mercados ante ellos, aunque esas estimaciones no constituyen resultados electorales anticipados. La atención financiera estará puesta principalmente en la continuidad de la desinflación, la recuperación de los salarios, el acceso al crédito internacional y la acumulación de reservas. La evolución de esas variables será parte del contexto económico con el que el país llegará al próximo ciclo electoral.

El punto débil sigue siendo la actividad interna

El principal interrogante está en cuánto puede durar la recuperación desigual. Una parte importante del crecimiento proviene de sectores exportadores con gran capacidad para generar divisas, mientras ramas vinculadas con el consumo y la producción destinada al mercado doméstico siguen rezagadas. Si esa brecha persiste, la mejora de los indicadores macroeconómicos podría continuar conviviendo con dificultades en hogares y empresas.

Por eso, las señales que seguirá Wall Street durante 2027 irán más allá del dato de inflación. La capacidad para recuperar actividad, mejorar ingresos y reducir el riesgo financiero será determinante para sostener el escenario que hoy plantean entidades como Citi. Los datos actuales muestran avances en algunos frentes y debilidad en otros, sin que todavía pueda hablarse de una recuperación homogénea.