Usain Bolt, diez años después de Río: de correr a 45 km/h a quedarse sin aire subiendo escaleras
Una década después de su despedida olímpica, Usain Bolt lleva una vida muy distinta de aquella marcada por entrenamientos y cronómetros. El jamaiquino conserva los récords mundiales de 100 y 200 metros, con 9,58 y 19,19 segundos. Sin embargo, ahora bromea con que puede quedarse sin aire al subir una escalera.
Bolt dejó atrás el físico de 94 kilos con el que compitió en Río 2016 y actualmente ronda los 110. Su actividad deportiva también disminuyó considerablemente después del retiro, aunque todavía juega al fútbol de manera recreativa. Incluso sufrió una rotura del tendón de Aquiles durante uno de esos partidos.
Una nueva vida como padre de tres hijos
La principal transformación ocurrió lejos de las pistas. Bolt formó una familia junto con Kasi Bennett, empresaria jamaiquina con quien mantiene una relación desde sus años finales como atleta. La pareja tiene tres hijos: Olympia Lightning, nacida en 2020, y los mellizos Thunder y Saint Leo, nacidos en 2021.
Los nombres mantienen varios guiños hacia la trayectoria deportiva del velocista, aunque Bolt no pretende convertirlos necesariamente en atletas. «Quiero que encuentren su propio camino», explicó al hablar sobre el futuro de sus hijos. Su rutina actual incluye llevarlos al colegio, mirar películas y pasar tiempo jugando con ellos.
El exatleta contó que sus hijos pueden resultar incluso «más agotadores que un entrenamiento». Kingston continúa siendo la principal base de la familia y también concentra buena parte de sus actividades. Desde Jamaica participa además en proyectos vinculados con jóvenes y desarrollo deportivo.
El fútbol fue el gran sueño después del atletismo
Bolt siempre tuvo una relación especial con el fútbol y es un reconocido hincha del Manchester United. Después de abandonar el atletismo profesional, intentó comprobar si podía transformar esa pasión en una segunda carrera. Se entrenó con Borussia Dortmund, Stromsgodset de Noruega y finalmente Central Coast Mariners de Australia.
En octubre de 2018 marcó dos goles durante un amistoso con el club australiano y alimentó durante algunos meses esa posibilidad. Sin embargo, las negociaciones para firmar un contrato profesional no prosperaron. En enero de 2019 terminó reconociendo que esa etapa había llegado a su fin.
Su vida posterior quedó vinculada principalmente con negocios, contratos comerciales y apariciones como embajador de diferentes marcas. Su nombre continuó funcionando como una marca mundial mucho después del último torneo. También mantiene presencia habitual en grandes eventos deportivos internacionales.
Río 2016 y el final de una era olímpica
Los Juegos de Río marcaron la última participación olímpica de Bolt. Allí ganó los 100 metros con 9,81 segundos y los 200 con 19,78. También integró la posta jamaiquina que conquistó los 4×100 metros con un registro de 37,27 segundos.
En aquel momento parecía haber completado tres tripletes consecutivos después de Pekín 2008 y Londres 2012. Sin embargo, posteriormente perdió el oro del relevo de Pekín por la descalificación de Nesta Carter. Su historial olímpico definitivo quedó entonces en ocho medallas doradas.
Sus récords individuales continúan intactos desde el Mundial de Berlín de 2009. Allí corrió los 100 metros en 9,58 segundos y los 200 en 19,19. Ningún velocista consiguió superar esas marcas hasta ahora.
El regreso al atletismo desde otro lugar
Durante varios años después del retiro, Bolt mantuvo cierta distancia con las competencias de atletismo. Esa relación comenzó a cambiar cuando asistió al Mundial de Tokio durante 2025. Desde las tribunas observó cómo sus compatriotas Oblique Seville y Kishane Thompson ocuparon los primeros lugares de los 100 metros.
La experiencia despertó nuevamente su interés por seguir de cerca a las nuevas generaciones. Bolt incluso adelantó que quiere llevar a sus hijos al Mundial de Pekín de 2027. La elección tiene un significado especial porque allí comenzó su dominio olímpico durante 2008.
En aquellos Juegos ganó los 100 y 200 metros y originalmente también había celebrado el relevo 4×100. Casi dos décadas después, quiere regresar al mismo estadio acompañado por sus hijos. Será una forma de mostrarles personalmente el lugar donde comenzó la etapa que lo convirtió en una figura mundial.