Un niño de siete años encontró restos fósiles en Burruyacú
Tras las fuertes tormentas que azotaron Burruyacú el domingo pasado, el Río Tajmajar desdibujó sus límites y, al retomar su cauce habitual, permitió un hallazgo maravilloso. Erik Díaz, un niño de siete años, descubrió los restos de un gliptodonte mientras seguía a los caballos de la finca donde trabaja su padre, Sergio.
El pequeño se topó con una pared de arcilla roja en la que se asomaban unos extraños “huesos” que llamaron su atención. Junto a su papá, intentaron extraer los objetos utilizando sus manos, pero no pudieron. Pronto decidieron contarle la situación al dueño de la finca que creían haber hallado restos de un dinosaurio.
El niño emocionado por el hallazgo, pidió llevar a la escuela el gran descubrimiento para que sus compañeros y maestra pudieran verlos también. El día lunes, los restos que lograron sacar fueron llevados a la escuela Doctor Benjamín Paz, donde Erik asiste. Más tarde, las autoridades de la institución se contactaron con profesionales del Instituto Miguel Lillo para ponerlos al tanto del hallazgo.
Para extraer los fósiles, se necesita un paleontólogo con permisos estatales, y los restos deben ser colocados en una colección científica pública. Por el momento, el Instituto Miguel Lillo es el único en Tucumán que cumple con estas condiciones.
Los profesionales del Instituto Miguel Lillo determinaron que podría tratarse de un Gliptodonte. Los especialistas ahora deben determinar si se trata del mismo espécimen que se encontró en el área en octubre de 2021.
