Embarazada de ocho meses, Ali Anderson completó el Maratón de Sídney en menos de tres horas
La corredora estadounidense Ali Anderson completó los 42,195 kilómetros del Maratón de Sídney cuando cursaba la semana 32 de embarazo. La atleta cruzó la meta en 2 horas y 59 minutos, un registro que llamó la atención por la exigencia de la prueba y el avanzado estado de gestación. Antes de competir, había consultado con especialistas y recibió seguimiento profesional para evaluar sus condiciones físicas.
Anderson ya estaba inscripta cuando supo que estaba embarazada. La organización del maratón ofrece a las corredoras gestantes la posibilidad de postergar su participación hasta tres años mediante la presentación de un certificado médico y sin costo adicional. A pesar de contar con esa alternativa, decidió mantener su participación después de recibir el aval de los profesionales que la acompañaban.
El tiempo conseguido en Sídney quedó por debajo de las tres horas, una marca exigente incluso para corredores con amplia experiencia. El caso tuvo repercusión internacional y reabrió la discusión sobre el ejercicio de alta intensidad durante el embarazo. Los especialistas remarcan, sin embargo, que experiencias de este tipo corresponden a atletas entrenadas y no deben tomarse como una recomendación general.
También había corrido Boston durante el embarazo
La prueba australiana no fue la primera maratón que Anderson disputó durante su gestación. A comienzos de abril completó el Maratón de Boston cuando se encontraba en la semana 13 de embarazo. En aquella carrera terminó en 2 horas y 41 minutos, su mejor marca personal en la distancia.
Entre ambas competencias hubo una diferencia de 18 minutos. En Boston atravesaba el primer tramo del embarazo, mientras que en Sídney ya se encontraba en el tercer trimestre. Su trayectoria previa como corredora y el seguimiento médico fueron factores centrales para afrontar ambas pruebas.
El caso muestra también que el entrenamiento durante el embarazo no puede evaluarse de la misma manera para todas las personas. Una deportista con años de preparación puede contar con adaptaciones fisiológicas y antecedentes muy distintos a los de alguien que recién comienza a ejercitarse.
Por qué su caso no puede generalizarse
Los especialistas suelen diferenciar entre mantener una rutina ya incorporada y comenzar actividades de alta exigencia durante la gestación. En el caso de Anderson, la decisión de competir estuvo acompañada por controles profesionales y por una base previa de entrenamiento de resistencia.
Por ese motivo, su desempeño no constituye una recomendación para otras embarazadas. La intensidad, duración y tipo de ejercicio deben evaluarse de manera individual según el estado de salud, los antecedentes deportivos y la evolución del embarazo.
El debate sobre el deporte durante la gestación continúa evolucionando a medida que aparecen nuevos estudios y experiencias de atletas de alto rendimiento. Una investigación citada en la fuente encontró que maratonistas que entrenaron más de 300 minutos semanales durante el tercer trimestre presentaron menos probabilidades de algunas complicaciones en el parto, incluida la cesárea. Ese resultado, sin embargo, corresponde a una población específica y no implica que correr una maratón durante el embarazo sea apropiado para todas las personas.
Ali Anderson terminó el recorrido de Sídney en 2 horas y 59 minutos y sumó así su segunda maratón durante el mismo embarazo. Su caso quedó asociado tanto al alto nivel deportivo de la corredora como a la necesidad de evaluar de manera individual cualquier práctica de alta intensidad durante la gestación.