La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) recibió en abril dos alertas sobre un supuesto plan de Hezbollah para cometer asesinatos en la Argentina. Uno de los presuntos objetivos era Diego Kravetz, subsecretario de Inteligencia y segundo del organismo. La información fue confirmada por autoridades de la SIDE durante una reunión reservada en el Congreso. Tras las advertencias, se reforzó la custodia del funcionario y su familia.

El episodio salió a la luz durante la reunión de la Comisión Bicameral de Inteligencia realizada el 25 de agosto. Allí participaron el secretario de Inteligencia, Cristian Auguadra, y el propio Kravetz, entre otras autoridades. La cuestión apareció luego de una pregunta del diputado Cristian Ritondo sobre una eventual amenaza contra el funcionario.

Según la reconstrucción presentada ante los legisladores, la SIDE recibió el primer aviso a fines de abril. Un servicio de inteligencia europeo informó que una fuente en Líbano había advertido sobre posibles asesinatos en territorio argentino. Ese reporte mencionaba a cinco personas y ubicaba a Kravetz entre los supuestos blancos. Los restantes nombres no fueron difundidos.

Quince días después habría llegado una segunda comunicación desde un servicio de inteligencia de Arabia Saudita. Ese informe también señalaba a Hezbollah, aunque reducía a tres el número de personas presuntamente amenazadas. Kravetz volvía a aparecer entre ellas. Las otras dos personas no son figuras públicas y sus identidades no fueron reveladas ante la comisión.

La información conocida hasta el momento corresponde a reportes de inteligencia y no acredita que el supuesto plan haya llegado a una fase operativa. Tampoco se informó sobre detenciones, imputaciones o una causa judicial derivada de esas advertencias. Las autoridades sí dispusieron reforzar la seguridad del funcionario frente al posible riesgo.

Las alertas coincidieron con una fuerte escalada en Medio Oriente

Los informes fueron recibidos durante un período de elevada tensión entre Israel, Irán y Hezbollah. En abril, Israel intensificó sus ataques contra objetivos de la organización libanesa. La Argentina, bajo la gestión de Javier Milei, había profundizado además su alineamiento con Estados Unidos e Israel.

El 2 de abril, el Gobierno argentino expulsó al encargado de negocios iraní y declaró organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica. Días después, la Casa Rosada volvió a expresar su respaldo a Washington. Milei también había anunciado un viaje a Israel para participar de las celebraciones por el Día de la Independencia de ese país.

La Argentina mantiene antecedentes especialmente sensibles vinculados con Hezbollah e Irán. La Justicia atribuyó a una decisión iraní ejecutada por Hezbollah los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994. Aquellos ataques tuvieron características diferentes a las descriptas en los recientes informes de inteligencia. En este caso, los reportes hablaban de posibles asesinatos dirigidos contra personas específicas.

La amenaza contra Kravetz quedó bajo conocimiento de los miembros de la Comisión Bicameral de Inteligencia. La reunión tuvo asistencia casi completa y contó con representantes del oficialismo y la oposición. Por el momento, la principal medida conocida fue el refuerzo de la custodia del funcionario y su familia.