La posibilidad de un evento de El Niño fuerte o muy fuerte ya comenzó a modificar decisiones productivas en distintas regiones del país. En la zona núcleo, algunos productores adelantaron la siembra de maíz para evitar las etapas más sensibles durante el verano. En el norte de Santa Fe, en cambio, las lluvias ya obligaron a mover hacienda desde campos bajos y anegables.

El pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) prevé lluvias superiores a las normales entre septiembre y noviembre en varias zonas. Las mayores probabilidades aparecen sobre el norte del Litoral y el oeste de Cuyo. También se esperan condiciones más húmedas en La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste de la Patagonia.

Para el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste patagónico, el organismo proyecta precipitaciones normales o superiores a las normales. Ese escenario todavía es probabilístico y puede modificarse. Sin embargo, ya alcanza para que productores agrícolas y ganaderos ajusten sus estrategias.

El maíz empezó a sembrarse antes de lo habitual

Uno de los cambios más visibles aparece en el calendario del maíz. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la siembra comenzó de manera inusualmente temprana en zonas del centro del país. La implantación ya alcanza el 3% del área prevista.

Ese nivel no tiene antecedentes, al menos, durante los últimos cinco ciclos relevados. En localidades como Carlos Pellegrini, en el centro-sur santafesino, productores comenzaron a trabajar antes de las fechas habituales. Normalmente, la siembra arranca después del 10 o 15 de septiembre.

El motivo principal es reducir la exposición del cultivo a períodos de calor intenso durante enero. Si la implantación se adelanta, las etapas más sensibles pueden ocurrir antes de ese momento. La estrategia también aprovecha la expectativa de una mayor disponibilidad de agua durante la campaña.

Las mejores perspectivas hídricas podrían impulsar además una mayor inversión tecnológica. Entre las decisiones evaluadas aparece un incremento de la fertilización nitrogenada. Los productores buscan aprovechar el potencial de rendimiento que podría ofrecer una campaña con buenas precipitaciones.

La ganadería ya siente el exceso de agua

Mientras la agricultura ajusta sus planes para los próximos meses, algunas zonas ganaderas ya enfrentan problemas concretos. El norte de Santa Fe y las islas del Delta registraron anegamientos después de las lluvias del invierno. El agua dificultó el acceso a los campos y redujo la disponibilidad de pasturas.

En la zona de Vera, numerosos productores comenzaron a sacar animales antes de quedar aislados. Carlos Chamorro, productor de la región, señaló que el panorama mejoró lentamente durante los últimos días. La ausencia de nuevas lluvias permitió que el nivel del agua comenzara a descender.

Sin embargo, una parte importante de la hacienda ya fue trasladada. El problema ahora es encontrar campos disponibles para recibir nuevos rodeos. Si vuelven las precipitaciones intensas, algunos productores podrían tener que trasladarlos hacia otros departamentos o provincias.

Ese movimiento implica mayores costos y obliga a adaptar los animales a ambientes diferentes. En los sistemas de cría, los terneros suelen venderse primero para reducir rápidamente la carga. Las vacas se conservan hasta el final porque constituyen la base reproductiva del rodeo.

También comenzaron movimientos preventivos en el Delta

Productores de las islas del Paraná también iniciaron traslados hacia campos ubicados en zonas más altas. La decisión busca reducir riesgos antes de que nuevos aumentos del nivel del agua compliquen las salidas. La experiencia reciente llevó a muchos establecimientos a actuar con mayor anticipación.

El posible Niño todavía no está confirmado en su intensidad definitiva. Aun así, las señales climáticas ya están influyendo sobre la producción agrícola y ganadera. El maíz se adelanta en la zona núcleo y la hacienda comienza a moverse en las áreas más vulnerables.