Las inundaciones repentinas que golpearon la frontera entre Nepal y China dejaron una catástrofe humanitaria, con pueblos enteros cubiertos por agua y lodo. La cifra de víctimas fatales en Nepal ascendió a 547, mientras más de 1.500 personas permanecen desaparecidas y los equipos de rescate continúan trabajando para encontrar sobrevivientes.

La Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal informó que más de 3.700 personas fueron rescatadas hasta el momento. En el lado chino, las autoridades reportaron al menos cinco muertos y cientos de desaparecidos, mientras continúan las evacuaciones en las zonas afectadas.

Alerta máxima por una represa rota y el riesgo de nuevas inundaciones

El escenario podría complicarse todavía más debido a la rotura de una represa en el Tíbet. La policía de Nepal recibió información sobre el incidente y pidió a la población y a los equipos de rescate que se trasladen a zonas seguras ante la posibilidad de nuevas crecidas.

El riesgo está relacionado con un lago de contención formado tras las primeras inundaciones en la cordillera del Himalaya, a casi 3.000 metros de altura. Nepal y China advirtieron que el lago se estaba desbordando y que existía un peligro inminente de nuevas inundaciones.

La situación obligó incluso a interrumpir temporalmente el avance de los rescatistas que se dirigían hacia el puerto fronterizo de Gyirong. Finalmente, unos 680 integrantes de los equipos de emergencia consiguieron llegar a pie y en balsas hasta las zonas más afectadas.

Continúa el rescate de personas atrapadas

En el distrito nepalí de Rasuwa, el ejército concentró parte de sus esfuerzos en el rescate de trabajadores atrapados dentro de un túnel hidroeléctrico perteneciente al Proyecto Upper Trishuli-1. Las tareas se desarrollan en condiciones complejas debido a la cantidad de agua y lodo que cubrió los accesos.

El general de brigada Raja Ram Basnet, vocero del ejército nepalí, explicó que los rescatistas tienen dificultades para identificar los puntos de entrada y salida del túnel. “Es complicado encontrar los puntos de entrada y salida del túnel porque todo quedó cubierto de lodo. Nuestra primera prioridad es rescatar a las personas varadas”, señaló.

Mientras continúan las tareas terrestres, más de 3.200 personas fueron evacuadas en helicóptero desde las zonas afectadas. Los heridos y sobrevivientes fueron trasladados principalmente hacia Katmandú y otras ciudades para recibir asistencia.

El relato de un sobreviviente de la tragedia

Entre quienes lograron escapar está Karbir Gaire, un agente de aduanas que se encontraba en el pueblo nepalí de Timure cuando comenzó la inundación. El hombre relató que primero sintió que el suelo temblaba y luego observó cómo una enorme masa de agua y lodo avanzaba hacia el lugar.

“Todos empezamos a correr de inmediato y, en cuestión de segundos, estábamos subiendo la colina al lado opuesto de nuestro edificio de oficinas. Creo que esos 10 segundos más o menos nos salvaron a algunos”, contó desde Katmandú.

Gaire explicó además que ninguno de sus 15 compañeros pudo ser localizado después de la tragedia. La búsqueda de desaparecidos continúa mientras las autoridades intentan establecer con mayor precisión la magnitud del desastre.

Más de 500 extranjeros siguen desaparecidos

Entre las personas que todavía no fueron encontradas hay más de 500 extranjeros. Se trata principalmente de trabajadores, turistas y peregrinos que se encontraban en la región del monte Kailash, en el Tíbet.

Alrededor de 90 ciudadanos estadounidenses también permanecían desaparecidos, mientras familiares de distintos países esperan información sobre su paradero. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la situación como “terrible” y ofreció ayuda a Nepal.

Los primeros análisis científicos sobre el origen del desastre apuntan al colapso del lecho rocoso debajo de un glaciar en el Himalaya. El desprendimiento habría generado un fenómeno de gran magnitud que desencadenó un torrente de agua y lodo sobre distintas zonas de Nepal y el Tíbet.

Mientras los equipos de emergencia continúan con las tareas de rescate, las autoridades mantienen la vigilancia sobre el lago de contención y las zonas próximas a la frontera. El temor ahora está puesto en que nuevas crecidas agraven una emergencia que ya dejó cientos de muertos, miles de desaparecidos y comunidades enteras devastadas.