La economía argentina acumuló cinco meses consecutivos con saldo positivo en la cuenta corriente cambiaria, impulsada por mayores exportaciones del agro, la energía y la minería. A eso se sumó un superávit de US$2.214 millones en la balanza de pagos del segundo trimestre y la continuidad del superávit fiscal que el Gobierno sostiene desde enero de 2024. Sin embargo, distintos analistas advierten que la mejora todavía no alcanza para cubrir la demanda de dólares de particulares, empresas y el propio Estado. «El Banco Central necesita acumular reservas», advierten.

El principal foco sigue puesto en las reservas, que permanecen bajo presión pese al ingreso de divisas. Las compras del organismo conviven con salidas por ahorro privado, pagos de deuda y cobertura cambiaria. Por eso, el saldo comercial favorable no se traduce automáticamente en una acumulación sostenida de reservas.

El agro y la energía sostienen buena parte del ingreso de dólares

El jefe de Estrategia de Cohen Aliados Financieros, Martín Polo, señaló que la balanza comercial de bienes podría acercarse a niveles récord durante 2026. El resultado se explica en buena medida por el aporte del agro y la energía, tanto por cantidades exportadas como por precios internacionales. La menor inversión también moderó las importaciones y contribuyó al superávit.

Según Polo, la energía y el agro tienen una dinámica menos dependiente del tipo de cambio que otros sectores. En el caso de Vaca Muerta, pesan especialmente la capacidad de transporte y los precios del petróleo, mientras que la soja sigue condicionada por el mercado internacional. El resto de las cuentas de bienes y servicios continúa mostrando déficits, aunque con una mejora frente a períodos anteriores.

La vulnerabilidad aparece precisamente en esa dependencia de los precios externos. Una baja fuerte en el petróleo o en la soja puede reducir con rapidez el ingreso de divisas que hoy sostiene buena parte del superávit. Esa exposición mantiene abierta la discusión sobre el nivel de reservas que necesita el Banco Central para atravesar eventuales shocks.

La demanda de dólares sigue siendo elevada

En agosto, la cuenta corriente cambiaria registró un superávit de US$806 millones. Durante ese mismo mes, las compras netas de divisas por parte de personas alcanzaron US$3.366 millones y las reservas aumentaron solo US$660 millones. Para los analistas, esa diferencia muestra que una parte importante de los dólares generados por las exportaciones termina absorbida por otros usos.

Carlos Melconian, vicepresidente de Macroview y expresidente del Banco Nación, sostuvo que el Banco Central recibe alrededor de US$2.500 millones mensuales pero no logra transformar ese flujo en una mejora suficiente de sus reservas. También señaló el peso de las operaciones en futuros y los instrumentos vinculados al dólar. Su diagnóstico apunta a la dificultad para construir un colchón suficiente de divisas aun con un saldo comercial favorable.

Martín Pollera, director ejecutivo del Grupo Atenas, planteó que los cinco meses de superávit cambiario no alcanzan por sí solos para determinar si el tipo de cambio resulta sostenible. Según su cálculo, Argentina podría cerrar el año con un superávit comercial cercano a US$20.000 millones, mientras que el ahorro privado demandaría unos US$25.000 millones. A eso se sumarían en 2027 vencimientos por unos US$21.000 millones entre deuda con bonistas privados, el Fondo Monetario Internacional y el Bopreal.

El Gobierno espera más dólares hacia fin de año

El Ejecutivo confía en que la acumulación de reservas pueda acelerarse durante los próximos meses. Entre los factores que espera aprovechar aparece la cosecha de trigo, que suele incrementar la liquidación de divisas del sector agroexportador. También apuesta a una mayor producción y exportación de petróleo.

Otro punto clave será la puesta en marcha de Vaca Muerta Oil Sur, el oleoducto que las petroleras buscan tener operativo antes de que termine 2026. El proyecto permitirá aumentar la capacidad de evacuación de crudo desde Vaca Muerta y elevar el volumen disponible para exportación. Si esos ingresos se concretan, el Banco Central podría contar con una ventana adicional para reforzar reservas.

El debate no pasa únicamente por cuánto exporta Argentina, sino por cuánto de ese ingreso logra quedar dentro del sistema. La demanda privada de dólares, los pagos de deuda y la sensibilidad frente a los precios internacionales siguen condicionando esa ecuación. Por eso, aun con superávit fiscal y cambiario, la acumulación de reservas permanece como uno de los principales desafíos económicos.