Alerta en el maíz: advierten por enfermedades que empiezan a aparecer con mayor frecuencia en los lotes
Especialistas en sanidad vegetal advirtieron que varias enfermedades del maíz comenzaron a observarse con mayor frecuencia después de dos campañas atravesadas por condiciones de elevada humedad. A los problemas conocidos, como la roya, el tizón y el achaparramiento, se sumaron casos de mancha blanca, Curvularia, Bipolaris y distintas bacteriosis. El escenario fue analizado durante el 5° Congreso Internacional de Maíz, realizado en Córdoba.
El ingeniero agrónomo y fitopatólogo Roberto De Rossi explicó que el achaparramiento concentró buena parte de la atención durante los últimos años, aunque no fue el único problema sanitario relevante. Junto con Cristina Plazas, Marcelo Madalosso y Fernando Guerra, señaló que la combinación de humedad, lluvias y daños producidos por tormentas puede favorecer el desarrollo de distintos patógenos. El seguimiento temprano de los lotes aparece como uno de los puntos centrales frente a una campaña que podría volver a presentar condiciones favorables para estas enfermedades.
La mancha blanca y Curvularia, entre las enfermedades bajo vigilancia
Una de las enfermedades que genera mayor preocupación es la mancha blanca, cuyo complejo puede comenzar con la bacteria Pantoea ananatis. Según explicó Plazas, la humedad y el tiempo durante el cual las hojas permanecen mojadas favorecen su aparición. Las tormentas también pueden abrir vías de ingreso para otras bacterias, especialmente cuando provocan heridas por viento o granizo.
Los síntomas de algunas bacteriosis pueden aparecer entre siete y diez días después de una tormenta con viento fuerte o piedra. Las lesiones producidas sobre las plantas funcionan como puertas de entrada para los microorganismos. Por esa razón, los especialistas recomendaron prestar especial atención a los cultivos después de episodios meteorológicos intensos.
Curvularia es otra de las enfermedades que comenzó a ganar presencia. Durante la última campaña tuvo una distribución amplia y sorprendió a los técnicos después de haber permanecido con menor visibilidad durante los ciclos anteriores. Los especialistas todavía buscan determinar qué importancia tendrá en las próximas campañas, pero la incluyeron entre los problemas emergentes que requieren seguimiento.
Brasil anticipa un escenario que podría repetirse en Argentina
La experiencia brasileña fue utilizada durante el encuentro como referencia para analizar la posible evolución sanitaria del maíz argentino. Marcelo Madalosso, fitopatólogo brasileño, explicó que varias enfermedades que empiezan a observarse con mayor frecuencia en Argentina provocaron problemas importantes en Brasil años atrás. Uno de los casos mencionados fue Bipolaris, un patógeno capaz de permanecer en los rastrojos y cuyo desarrollo puede acelerarse con las lluvias.
El especialista advirtió que esperar hasta que los síntomas sean claramente visibles puede reducir la efectividad de los tratamientos. La infección puede haber comenzado varios días antes de que las lesiones resulten evidentes, por lo que en Brasil los productores fueron adelantando las aplicaciones de fungicidas. El manejo sanitario brasileño alcanza actualmente un promedio de 2,7 aplicaciones, mientras que algunos lotes bajo riego llegan a 3,5 o casi cuatro.
Las bacteriosis presentan una dificultad adicional porque los fungicidas tienen una capacidad limitada para controlarlas. Entre ellas aparece Xanthomonas, que comenzó a generar problemas importantes en Brasil desde 2018 y puede ingresar a las plantas a través de heridas provocadas por tormentas, viento o granizo. Las lesiones causadas previamente por otros patógenos también pueden facilitar su avance.
El problema no termina en los hongos y las bacterias
Los técnicos también alertaron por la muerte prematura de plantas y las pudriciones de raíz y tallo. Fernando Guerra relacionó parte de estos problemas con las mayores exigencias de los maíces modernos de alto potencial, que necesitan movilizar una gran cantidad de recursos para sostener el rendimiento. La compactación del suelo y las dificultades para que las raíces exploren correctamente el perfil pueden agravar el cuadro y no se solucionan únicamente mediante la aplicación de fungicidas.
La mayor frecuencia de estas enfermedades obliga a observar no solo qué patógeno aparece, sino también las condiciones que favorecieron su desarrollo. Humedad persistente, lluvias frecuentes, tormentas intensas, rastrojos infectados y problemas de suelo pueden combinarse dentro de un mismo lote. La vigilancia sanitaria y el diagnóstico temprano serán determinantes para definir el manejo antes de que los síntomas alcancen niveles difíciles de controlar.
