La IA podría golpear más a los empleos formales y calificados en Argentina hacia 2030
El avance de la inteligencia artificial (IA) podría generar un impacto desigual sobre el mercado laboral argentino y afectar con mayor fuerza a los empleos formales, mejor remunerados y de mayor calificación. Así lo plantea un informe de Colossus Lab, que simuló tres escenarios hacia 2030 y los comparó con una trayectoria sin expansión de esta tecnología. El trabajo aclara que no se trata de pronósticos, sino de ejercicios construidos bajo distintos supuestos de adopción.
El estudio parte de una diferencia estructural entre Argentina y Estados Unidos. Las ocupaciones cognitivas —administrativas, profesionales, técnicas y comerciales— representan el 48,6% del empleo urbano local, frente al 62,4% en el mercado estadounidense. Dentro de cada categoría, el grado de exposición a la IA es similar en ambos países.
Esa composición explica por qué el potencial efecto sobre la actividad sería menor en Argentina. Según las simulaciones, el PBI podría ubicarse 0,9%, 5,2% o 20,2% por encima de un escenario sin desarrollo de IA, dependiendo de si la difusión es modesta, sustancial o extrema. En Estados Unidos, las mejoras estimadas serían de 1,6%, 8,3% y 32,4%.
El impacto se concentraría después de 2027
El modelo supone que hasta 2027 los cambios serían limitados porque la adopción de la tecnología necesita tiempo para difundirse. Las diferencias entre escenarios comenzarían a hacerse más visibles posteriormente.
El informe también advierte que una parte de la mejora del PBI podría no traducirse en igual crecimiento del ingreso nacional. Bajo el supuesto de que tres cuartas partes del nuevo capital asociado a la IA sean de origen extranjero, parte de las ganancias saldría del país en forma de rentas.
En el escenario sustancial, el ingreso nacional crecería 3,4%, mientras que en el extremo avanzaría 12%. Ese último porcentaje quedaría por debajo del aumento de 20,2% proyectado para el PBI.
El trabajo relaciona ese resultado con la fuerte dependencia externa en materia de propiedad intelectual. Argentina paga por esos conceptos 6,3 veces más de lo que recibe, según los datos utilizados para la simulación.
Qué podría pasar con los salarios
Uno de los resultados más marcados aparece en la distribución del ingreso laboral. En el escenario extremo, el salario de los trabajadores de tareas cognitivas quedaría 12,7% por debajo del nivel que habría alcanzado sin la expansión de la IA.
Para el resto de las ocupaciones, en cambio, el salario podría ubicarse 18,5% por encima del escenario sin esa tecnología. La participación total del trabajo en el ingreso caería, según el modelo, del 54% al 45,1%.
La explicación planteada por Colossus Lab es que, cuando una tarea puede automatizarse por completo, una parte del ingreso que antes recibía el trabajador pasa al capital. La intensidad del impacto sobre el empleo depende también de cuán flexibles sean los salarios de las ocupaciones más expuestas.
Con ajustes salariales más rápidos, el desempleo podría crecer menos, aunque a costa de una mayor caída de los ingresos de esos trabajadores. Con salarios más rígidos, el ajuste se trasladaría en mayor medida a la cantidad de puestos.
La informalidad podría amortiguar el desempleo
En el escenario extremo, la tasa de desocupación alcanzaría el 11,6%, frente a un nivel de referencia del 7,4%. Eso implicaría una suba de 4,2 puntos porcentuales. El aumento sería menor que el calculado para Estados Unidos bajo los mismos supuestos.
El informe atribuye esa diferencia, en parte, a la mayor rotación del mercado laboral argentino. Los trabajadores desplazados podrían cambiar de sector con mayor rapidez, aunque muchas veces hacia ocupaciones de menor calidad.
La informalidad aparece como uno de los principales mecanismos de absorción. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares utilizados en el estudio, el 87% de quienes pasan del desempleo a tareas no cognitivas ingresan a puestos informales, con fuerte presencia del trabajo por cuenta propia.
Si ese mecanismo se intensificara, la desocupación del escenario extremo podría bajar al 9,3%. El costo sería un aumento de hasta 6,6 puntos en la proporción de trabajadores informales.
«La informalidad cambia desempleo por empleo de peor calidad», resume el informe. Esos puestos generan, según los cálculos utilizados, alrededor del 68% del ingreso de un empleo formal y presentan una estabilidad considerablemente menor.
Los empleos más expuestos son también los más calificados
Las ocupaciones cognitivas tienen una informalidad del 30,8%, frente al 54,8% del resto. También pagan, en promedio, 1,2 veces el ingreso medio y concentran una mayor presencia de trabajadores con estudios universitarios.
El 26,3% de quienes se desempeñan en esas tareas completó una carrera universitaria, frente al 3,8% entre las demás ocupaciones. Además, las mujeres representan el 53,7% de ese segmento, contra el 35,5% del resto.
El sector público también tiene mayor peso entre los empleos cognitivos. Un 22,1% trabaja para el Estado, frente al 9,8% en las otras categorías. Si el empleo público no ajustara mediante despidos y solo redujera personal por vacantes no cubiertas, el sector privado absorbería una mayor parte del impacto.
En ese supuesto, el informe calcula que las empresas privadas podrían terminar 2030 con una reducción adicional equivalente al 0,8% de la fuerza laboral.
Buenos Aires, entre las zonas más expuestas
La Ciudad de Buenos Aires aparece como el distrito con mayor exposición potencial. En el escenario extremo, hasta el 14,1% de su empleo podría verse desplazado por el avance de la inteligencia artificial.
La explicación está en la mayor concentración de servicios profesionales, tareas administrativas y ocupaciones intensivas en conocimiento. Otras regiones, con más peso de trabajos manuales o informales, presentarían una exposición menor.
Los resultados dependen, de todos modos, de múltiples variables. El informe identifica tres especialmente relevantes: la velocidad con la que se adopte la IA, la disponibilidad de capital y el grado de rigidez de los salarios cognitivos.
Bajo diferentes supuestos, el aumento del PBI en el escenario extremo podría oscilar entre 14,1% y 26,4%. El incremento adicional de la desocupación, por su parte, podría moverse entre 2,5 y 5,6 puntos porcentuales.
