Una terapia experimental basada en ARN logró reducir hasta un 97% los niveles de lipoproteína(a), o Lp(a), después de una única inyección y mantuvo el efecto durante 48 semanas. Los resultados corresponden al primer ensayo en humanos de Kylo-11 y fueron publicados en la revista científica The Lancet.

La Lp(a) es una partícula determinada en gran medida por factores genéticos y asociada con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, incluidos infarto de miocardio y accidente cerebrovascular. A diferencia del colesterol LDL, sus niveles suelen permanecer relativamente estables a lo largo de la vida y responden poco a los cambios habituales de alimentación o actividad física.

El resultado es prometedor por la magnitud y duración de la reducción, aunque todavía se encuentra en una etapa muy temprana de investigación. El estudio fue de fase 1 y estuvo orientado principalmente a evaluar seguridad y actividad biológica, por lo que no permite concluir que el tratamiento reduzca infartos, ACV o mortalidad cardiovascular.

Cómo funciona la terapia experimental

Kylo-11 utiliza ARN pequeño de interferencia, conocido como siRNA, para actuar sobre la producción hepática de apolipoproteína(a), uno de los componentes fundamentales de la Lp(a).

La estrategia busca disminuir la cantidad de esa proteína que produce el organismo y, como consecuencia, reducir la concentración de Lp(a) en sangre. Se trata de un enfoque que también está siendo investigado mediante otros tratamientos experimentales dirigidos contra este marcador cardiovascular.

El interés por la Lp(a) aumentó durante los últimos años porque puede aportar información adicional sobre el riesgo de una persona incluso cuando sus valores de colesterol LDL no presentan alteraciones significativas.

El cardiólogo Juan Pablo Costabel, jefe de la Unidad Coronaria del ICBA Instituto Cardiovascular, explicó que sus niveles están determinados «en gran medida por la genética y se mantienen relativamente estables a lo largo de la vida». También señaló que la partícula posee propiedades relacionadas con la acumulación de colesterol, la inflamación y la formación de trombos.

Qué mostró el primer ensayo en humanos

El estudio fue aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Se realizó en un único centro de China con adultos sanos de entre 18 y 55 años que presentaban niveles elevados de Lp(a).

Entre mayo y diciembre de 2024 fueron incorporados 71 participantes y 70 recibieron finalmente una dosis. La mediana de edad fue de 27,5 años y el grupo estuvo compuesto por 46 hombres y 25 mujeres.

Los investigadores administraron dosis de 9, 30, 75, 225, 450 y 600 miligramos a personas cuyos niveles de Lp(a) se encontraban entre 75 y 200 nmol/L. Otro grupo con concentraciones superiores a 200 nmol/L recibió una dosis de 225 miligramos.

Después de 48 semanas, la reducción mediana fue del 53% entre quienes recibieron 9 miligramos y llegó hasta el 97% con la dosis de 600 miligramos. En los participantes con valores iniciales superiores a 200 nmol/L tratados con 225 miligramos, el descenso mediano alcanzó el 96%. Las dosis más elevadas mantuvieron reducciones de aproximadamente entre 95% y 97% durante casi un año. Es decir, uno de los aspectos que más interés despertó en torno al tratamiento.

Qué se sabe sobre su seguridad

Como corresponde a una fase 1, la seguridad fue uno de los principales objetivos del estudio. De los 70 participantes que recibieron una dosis, 37 registraron algún evento adverso durante las primeras 24 semanas.

La mayoría fue clasificada como leve o moderada y los investigadores consideraron que esos episodios no estaban relacionados con Kylo-11. Tampoco se registraron muertes, reacciones en el lugar de aplicación ni eventos adversos graves atribuidos al fármaco.

En una de las cohortes aparecieron casos de hipertrigliceridemia transitoria y elevación de creatina fosfoquinasa de mayor intensidad. Pero también fueron considerados no relacionados con el tratamiento. El grupo placebo registró asimismo un episodio de hipertrigliceridemia transitoria.

La muestra reducida, el perfil relativamente joven de los participantes y el hecho de que se tratara de personas sanas salvo por sus niveles elevados de Lp(a) obligan a interpretar estos resultados con cautela.

Reducir la Lp(a) todavía no significa prevenir infartos

La magnitud del descenso del biomarcador es uno de los principales resultados del ensayo, pero no demuestra por sí misma un beneficio clínico.

Para determinar si reducir la Lp(a) disminuye efectivamente la incidencia de infartos, accidentes cerebrovasculares o muerte cardiovascular serán necesarios estudios posteriores con muchos más pacientes y seguimiento prolongado.

La propia enfermedad cardiovascular depende además de múltiples variables y no de un único marcador. La Lp(a) puede complementar la evaluación tradicional del riesgo, pero no reemplaza factores como el colesterol LDL ni el análisis integral de cada paciente.

Según el médico genetista Jorge Dotto, la Lp(a) podría encontrarse elevada en entre el 20% y el 25% de la población y muchas personas desconocen sus valores. El especialista también remarcó el fuerte componente hereditario de esta partícula.

El próximo paso será ampliar los estudios

Kylo-11 se incorpora a una creciente cantidad de terapias experimentales destinadas específicamente a reducir la Lp(a). Entre las estrategias investigadas aparecen otros tratamientos basados en silenciamiento mediante ARN, como pelacarsen y olpasiran.

El patrocinador del ensayo, Kylonova Biopharma, ya trabaja en un estudio de fase 2 que permitirá evaluar el tratamiento en una población más amplia. Esa etapa deberá aportar más información sobre las dosis apropiadas, duración del efecto y perfil de seguridad.

Las fases posteriores serán las que permitan responder la pregunta fundamental. Si una reducción tan profunda y prolongada de la lipoproteína(a) se traduce realmente en menos eventos cardiovasculares. Hasta entonces, Kylo-11 continúa siendo una terapia experimental y sus resultados no justifican todavía su utilización fuera de estudios clínicos.