El mensaje del papa León XIV tras haber sido operado de un cáncer de pulmón: «Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro»
El papa León XIV envió su primer mensaje tras la operación en la que le extirparon un tumor maligno del pulmón. A través de una homilía leída por el cardenal Luis Antonio Tagle en la Plaza de San Pedro, el Pontífice destacó el papel de los vínculos familiares y advirtió: “Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro”.
El mensaje fue preparado para un encuentro que conmemora los diez años de Amoris Laetitia, la exhortación apostólica publicada por el papa Francisco sobre el amor en la familia. En el texto, León XIV definió el matrimonio cristiano como una unión “afectivo, espiritual y sacrificial” y llamó a construir relaciones sostenidas en el amor y la solidaridad.
Al reflexionar sobre la caridad, el Papa retomó las enseñanzas de San Pablo para señalar que las capacidades individuales pierden sentido cuando no están acompañadas por la posibilidad de amar. “No estamos hechos para esto”, expresó al referirse a las personas que viven alejadas de los demás y no consiguen establecer vínculos genuinos.
León XIV también remarcó que la formación afectiva comienza mucho antes del matrimonio. Para sostener esa idea, citó a Francisco: “Aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa ni puede ser el objetivo de un breve curso previo a la celebración del matrimonio”. Luego recordó otra de sus reflexiones: “En realidad, cada persona se prepara para el matrimonio desde su nacimiento”.
En ese sentido, destacó que la vida cotidiana del hogar, con sus dificultades, errores y alegrías, constituye el primer espacio de aprendizaje emocional. También pidió reconocer el esfuerzo de quienes sostienen a sus familias en circunstancias adversas y reclamó que los hogares funcionen como espacios de apoyo para las parejas jóvenes, quienes crían a sus hijos y los adultos mayores.
El Pontífice dedicó otro tramo de la homilía a las familias que atraviesan crisis o situaciones de vulnerabilidad. Sostuvo que necesitan acompañamiento, en lugar de prejuicios o condenas, y afirmó: “Por muy herida que esté la familia, siempre puede crecer empezando por el amor”.
La espiritualidad fue otro de los ejes del mensaje. León XIV lamentó que en distintas partes del mundo se haya perdido la costumbre de rezar en familia y destacó la importancia de compartir la oración y los sacramentos. “La oración común y los sacramentos desempeñan un papel muy importante en la vida familiar”, sostuvo, al tiempo que alentó a recuperar esos momentos y mantener la participación en la Eucaristía dominical.
Por último, vinculó el amor familiar con “el respeto por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural” y retomó las reflexiones de Francisco sobre la apertura a la vida y la educación de los hijos. En el cierre, invitó a encomendar a las familias a la Sagrada Familia de Nazaret, con el deseo de que cada hogar sea un espacio de comunión, aprendizaje y fe, libre de violencia, rechazo y división.
