Tucumán lidera el país en jóvenes que aún viven con sus padres: el fenómeno alcanza al 56%
Tucumán registra la mayor proporción del país de jóvenes de entre 25 y 35 años que todavía viven en su hogar de origen. El porcentaje alcanza al 56%, según el primer Monitor de Calidad del Acceso a la Vivienda elaborado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda (OFAVA). A nivel nacional, la situación comprende a unos 2,5 millones de personas dentro de esa franja etaria. El informe considera que ese universo representa una demanda habitacional que todavía no se refleja plenamente en el mercado inmobiliario.
Los datos corresponden al tercer trimestre de 2025 y muestran que el 37% de los argentinos de entre 25 y 35 años no se había emancipado. El estudio estima que, si una parte de ellos lograra formar un hogar independiente, podrían generar una demanda potencial mínima de unas 500.000 viviendas. La cifra contempla que algunas personas formarían hogares en pareja, compartirían vivienda o podrían acceder a unidades ya existentes.
El informe define esta situación como una «demanda latente». Se trata de personas que todavía no conformaron un hogar independiente y, por lo tanto, no siempre aparecen dentro de los cálculos tradicionales sobre necesidad de vivienda. Para que esa demanda potencial se transforme efectivamente en compras o alquileres, además de oferta habitacional se requieren ingresos suficientes y acceso a financiamiento.
Tucumán encabeza el ranking nacional
La situación presenta diferencias importantes entre provincias. Tucumán ocupa el primer lugar, con el 56% de los jóvenes de 25 a 35 años todavía viviendo en su hogar de origen. Le siguen Santiago del Estero y Jujuy, ambos con 53%, Salta con 52% y Catamarca con 49%.
En el extremo opuesto aparece la Ciudad de Buenos Aires, donde el porcentaje de jóvenes no emancipados es del 24%. El informe relaciona parte de estas diferencias con las características de los mercados laborales y de alquiler de cada jurisdicción. En los distritos con mayor movilidad por empleo o estudio y un mercado de alquiler más desarrollado, las tasas de emancipación tienden a ser mayores.
La provincia de Buenos Aires concentra, por su peso demográfico, algo más de un millón de jóvenes que todavía viven en sus hogares de origen. Esa cifra representa cerca del 40% del total nacional. Córdoba y Santa Fe aparecen después entre las jurisdicciones con mayor cantidad absoluta.
Casi la mitad vive además en hogares con déficit
El problema no se limita a la dificultad para abandonar la vivienda familiar. De los 2,5 millones de jóvenes no emancipados, alrededor del 46%, equivalente a unos 1,2 millones de personas, vive en hogares que ya presentan algún tipo de déficit habitacional. Así, una parte importante enfrenta simultáneamente dificultades para independizarse y condiciones residenciales deficitarias.
Entre quienes sí lograron formar su propio hogar, los indicadores tampoco son favorables. Los hogares encabezados por personas de entre 25 y 34 años presentan un déficit habitacional del 52%, el más alto entre los grupos etarios analizados. El porcentaje baja al 44% entre quienes tienen entre 35 y 44 años y llega al 31% entre los mayores de 65.
Una parte significativa corresponde al denominado déficit cualitativo básico. Esta categoría contempla problemas que pueden solucionarse mediante mejoras en la vivienda, acceso a servicios o situaciones de hacinamiento. Entre los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años alcanza el 29%, frente al 14% registrado entre mayores de 65.
Argentina necesitaría unas 2,5 millones de viviendas
El fenómeno juvenil forma parte de un déficit habitacional más amplio. Según el estudio, el 40,3% de los hogares argentinos presenta al menos una dimensión deficitaria. Son 5.983.241 hogares en todo el país. Cerca de cuatro millones podrían resolver su situación mediante mejoras o conexiones a servicios, mientras otros dos millones requieren una vivienda nueva o intervenciones de mayor alcance.
Al sumar las necesidades existentes y la demanda todavía no materializada, el informe calcula que Argentina necesitaría aproximadamente 2,5 millones de viviendas nuevas. Esa estimación incluye cerca de 1,5 millones vinculadas al déficit cuantitativo y unas 430.000 relacionadas con hogares distintos que actualmente comparten una misma vivienda. También incorpora al menos 500.000 unidades asociadas a la posible emancipación de jóvenes.
El relevamiento advierte que aumentar el stock de viviendas no resolvería por sí solo el problema. La posibilidad de que los jóvenes puedan mudarse depende también del nivel de ingresos, el precio de los alquileres y la disponibilidad de herramientas de financiamiento. En Tucumán, donde más de la mitad de las personas de 25 a 35 años permanece en su hogar de origen, esas condiciones adquieren una incidencia especialmente marcada.
